Los musulmanes dicen que donde hay perros no entran los ángeles. “Quien tenga un perro que no sea un perro para cazar, pastorear ganado o cultivar, se le descontarán dos qiraats de su recompensa cada día”.
Yo creo que los ángeles no entran porque los perros son los ángeles que nos cuidan y estos espíritus celestes y protectores deciden irse a otros hogares donde hagan falta.
Los trabajadores del parque de perros visten de color naranja, es su uniforme que luce impecable, y transmite energía que irradia en todo el recinto.
El naranja representa la alegría, el entusiasmo y lo divertido. Tiene relación con la sociabilidad, la originalidad, la extraversión, la actividad o el entusiasmo y la cercanía.
Y así, de esta guisa, podríamos hablar de los trabajadores del parque: un equipo, un objetivo común, una filosofía que fusiona el comportamiento animal y la sociología del comportamiento humano.
Fran, Francis y Juanjo son nuestros ángeles, los ángeles de nuestras mascotas que son parte de nuestra familia.
Los tres saben el nombre de los perros, los dueños de cada uno, las costumbres y el comportamiento canino, las relaciones con otros canes, la personalidad de los usuarios del parque.
Resuelven conflictos, mantienen el recinto limpio, fresco, con el aroma a humedad cada vez que las mangueras llueven y mojan al césped artificial que lo hacen natural; para esos son ángeles.
Su amabilidad, disposición a cualquier tipo de ayuda crean un ambiente seguro, tranquilo y relajante.
El paraíso que imagino tendrá un Edén en el que las mascotas que nos rescataron de la tristeza y la soledad nos estén esperando.
Nos enteramos que Juanjo había consolidado su puesto de trabajo en la empresa pero que su destino definitivo serían las murallas reales; la plaza del parque canino se ofertaría para la siguiente oposición.
Tuvimos la idea de recoger firmas, hablar con la empresa, hacer algo para que Juanjo pudiera ocupar está plaza hasta que saliera a concurso.
Ha costado mucho tiempo en conseguir que todos estemos muy satisfechos y no es fácil volver a firmar otro equipo: requiere tiempo, adaptación y afinidad con los perros.
Si esto está logrado, sería mejor para la empresa priorizar los recursos humanos sin causar ningún tipo de daño colateral. ¿El trabajador al que se le oferte la interinidad preferiría otro destino?
La labor que se desempeña es muy específica pues requiere un proceso de adaptación; también hay personas que, por su forma de ser, no están vinculados emocionalmente a estos animales.
Todos creemos que si Juanjo siguiera ocupando está plaza el objetivo fundamental del parque estaría cumplido: convivencia, empatía y trabajo bien hecho.
Juanjo viste de naranja, es otro ángel. Mi perra ABBY lo echará de menos. Ojalá los perros pudieran manifestarse.






