La familia de Mohamed Alí, el joven aficionado a la pesca submarina desaparecido el pasado miércoles, acude a Ceuta para pedir ayuda. Necesitan apoyo, medios, cualquier tipo de orientación para localizar al joven, perdido cuando practicaba este deporte en Punta Leona, cerca de Perejil. La complicada marea de corrientes que se concentran en esta zona ha podido provocar un cambio de rumbo, los amigos y familiares de este joven, residente en Juan Carlos I, ya no saben a dónde acudir, por eso buscan que su historia sea conocida para que las autoridades sepan qué está ocurriendo. Una administración no puede esperar siempre a que sea el ciudadano el que golpee su puerta porque, quizá, topa con personas humildes que no saben ni los cauces que deben seguir para encontrar el calor y apoyo de quienes sí están preparados para ayudar. La desesperación domina los movimientos de la esposa de Mohamed, de sus amigos, de sus familiares directos que están echando mano de sus propios recursos para encontrarlo. Pero faltan medios profesionales, equipos preparados para sumergirse en una zona complicada y poder encontrar así a Mohamed, joven que aunque de origen marroquí residía en Ceuta de forma legal.Los protocolos deben adaptarse a los casos reales y el de Mohamed es un caso real que requiere de soluciones reales y rápidas. El delegado habla siempre de las excelentes relaciones con Marruecos. Tenemos aquí un ejemplo para demostrarlo.





