La celebración de la última cumbre entre España y Marruecos ha dejado una nota por encima de otras y la misma coincide en que se viven unos momentos dulces en las relaciones entre los dos países. Parece que, por fin, se ha comprendido que se deben quedar aparcadas las diferencia que, desde luego, serán siempre insalvable, porque como reconoció el mismo Rajoy, "ya sabemos todos los que opinamos cada uno" y ser pragmáticos. Buscar los puntos de acercamiento y no los de fricción. España se ha convertido ahora en el primer socio comercial de Marruecos, por encima de Francia y esa situación debe ser aprovechada en beneficio de ambas partes. El desplazamiento que hizo el Gobierno con el presidente a la cabeza y siete ministros de su gabinete da muestras de la importancia que tiene para nuestro país las relaciones con Marruecos hasta el punto que España ha invitado al país magrebí a asistir a la Cumbre que tendrá lugar en Cádiz con los países iberoamericanos.





