El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, ofreció este lunes un balance oficial no solo de lo que ha supuesto este año 2025 sino de los ejes en los que se debe trabajar para sacar adelante los grandes proyectos para Ceuta, entre ellos, la construcción de viviendas y el freno del desempleo.
Es un balance necesario. Más allá de las absurdas críticas a este tipo de intervenciones, resulta obligado que quien lleva las riendas de la Ciudad comparezca, hable de forma sincera y deje claras las líneas por las que seguirá la acción política, se esté o no de acuerdo con ellas.
Ocultarse en un despacho y no comparecer es atentar contra la esencia y el deber que tiene que tener un presidente de la institución municipal. Más aún en Ceuta, una ciudad con cuantiosos retos por delante que tiene que subirse al carro del más España y más Europa dejando atrás los complejos que evitan su desarrollo.
Sin duda, entre todo lo dicho por Vivas destaca una clave: la de la lealtad institucional y la de trabajar por el bien común de Ceuta, lejos de intereses partidistas.
Esto hay muchos que no lo entienden cuando resulta que es la postura más responsable que un alcalde por y para todos los ceutíes debe adoptar. La más inteligente.
Vivas se debe a todos, le hayan o no votado. Se debe también a esa obligación por sacar adelante proyectos buenos para Ceuta, se debe a que esta ciudad siga mecida en un consenso y lleve a gala una convivencia real, pero se debe también a la necesidad de atender las áreas estancadas como la de vivienda o el desarrollo económico.
Y para todo ello, hay que abogar por una postura de cooperación, respeto y lealtad con el Gobierno de España sin que ello implique callar o no protestar si es necesario.
Se puede y se debe exigir, pero sin buscar enfrentamientos más propios de egos sin sentido que de mirar por el adecuado futuro y desarrollo para Ceuta.
El presidente de la Ciudad fue claro en su exposición de ayer. No se esconde, mantiene siempre la mano tendida por el bien de Ceuta y todo ello a pesar de que es de sobra conocida la postura belicosa que algunos en el propio seno del PP quieren mantener.
Darle espacio sería la ruina para Ceuta y esta ciudad no puede permitirse a estas alturas ni experimentos, ni apuestas en falso, ni personalismos que no miren por el bien común de todos.
La política partidista se hace en las sedes, pero la realmente práctica, la que llega a todos, es la que se ejerce a diario consiguiendo mejoras, metas y promoviendo acuerdos.






