Cada 27 de octubre, en distintos rincones del mundo, millones de personas encienden una vela, colocan flores o dedican un pensamiento a sus mascotas fallecidas. Es un día para recordar a quienes, sin palabras, nos ofrecieron amor incondicional, compañía y lecciones de vida.
Este gesto sencillo y profundo, simboliza el respeto y la gratitud hacia esos seres que fueron parte de nuestras familias.
Sin embargo, en Ceuta, este día de homenaje también nos invita a una reflexión dolorosa: "Nuestros animales no tienen garantizado un final digno".
En una ciudad donde tantas personas aman y cuidan de sus mascotas como verdaderos miembros del hogar, la ausencia de un crematorio se convierte en una herida abierta para toda la comunidad.
Actualmente, los cuerpos de muchos animales son tratados como residuos, depositados en contenedores, sin el respeto que merecen ni el consuelo que necesitan sus familias humanas.
Esta realidad contrasta con el espíritu de este día, que busca precisamente honrar la vida y la memoria de los animales que nos acompañaron.
No pedimos un privilegio, sino un acto de humanidad y sensibilidad, Ceuta debe contar con un espacio donde despedir a nuestras mascotas con el mismo respeto con que se las amó en vida.
El clamor popular es claro: queremos que nuestros compañeros peludos tengan un último adiós digno.
Queremos poder llevarles flores, encenderles una vela o simplemente saber que descansan en paz y no en el anonimato de un contenedor.
Hoy en el Día Internacional de las Mascotas Fallecidas, elevamos no solo un homenaje sino también una petición: Que Ceuta avance hacia una gestión más compasiva, que refleje el amor y respeto que sus ciudadanos sienten por los animales.
Porque una sociedad se mide también por la dignidad con la que trata a sus seres más indefensos, incluso después de su muerte.






