El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, ha vuelto a hablar claro sobre la realidad que vive Ceuta en cuanto a la presión migratoria protagonizada por los menores. Ceuta, como territorio con reducidas dimensiones y recursos, no puede soportar la acogida de casi 600 niños que se da en la actualidad.
Como institución, con un presidente al frente que se debe a los intereses de todos los ceutíes y no del partido que lo sustenta, ha sido clara a la hora de defender, siempre, la postura de los necesarios traslados a la Península. Y lo ha hecho, aunque el criterio del Partido Popular sea distinto.
“Nos ha caracterizado no confundir nunca la institución con el partido”. Frase del presidente Vivas y frase clave que resume el modo en el que la Ciudad está gestionando lo que es una auténtica crisis migratoria que debería remover a Europa al ser la responsable de lo que sucede en su frontera sur.
El propio Vivas reconoce el sentir contrario que puedan tener ciertas autonomías a asumir el reparto de menores, pero también deja claro que si todo se hace de manera consensuada será mejor.
“Mi intención es hacer todo lo posible para que esa colaboración funcione”, ha concretado.
Se está ante uno de los retos más ambiciosos que hay, ante una de las misiones claras de un Gobierno de España que ha trabajado, y mucho, en reordenar la política migratoria caótica en materia de menores, buscando que se apliquen criterios tan básicos como los de la solidaridad.
Ceuta ha abordado este asunto de la forma más profesional y responsable posible, olvidando posturas partidistas que, en muchas ocasiones, representan el personalismo de alcaldes que no entienden cuál es su misión. Eso afortunadamente no ha ocurrido en Ceuta, una ciudad que afronta el reto de asumir la migración que le corresponde, ajustándose a las capacidades que tiene.






