El Gobierno tiene que aguantar las críticas. Estamos en democracia, eso dicen, y toca que a uno le saquen los colores. Al PP eso no le gusta, nunca le ha gustado, lo llevan en el ADN. Por eso, cuando Ceuta Ya!, con razón, critica la política de juventud se ponen encendidos, sacan el pañuelo y, como plañideras del cortijo, empiezan a contar todo lo que han hecho por los jóvenes de esta tierra.
No. No hacen lo suficiente. En esta tierra hay mucha gente joven que quisiera quedarse a vivir, a echar raíces, a formar su familia. Son personas orgullosas de una tierra especial, ahora pagan una campaña de publicidad para llamarla tierra rara, pero son personas incapaces de encontrar un futuro.
No. El PP no hace lo suficiente por la juventud, porque de hacerlo muchos apostarían por quedarse aquí y no estarían pensando en cómo van a tener que ganarse las habichuelas fuera ante la carencia de oportunidades.
Si el Gobierno no se cree esto ni tampoco cree a Ceuta Ya!, puede salir a la calle y preguntar a cuantiosas familias dónde están sus hijos. Muchos se han tenido que buscar la vida fuera, incluso en otros países para ganar un sueldo digno. Porque un chico o una chica con 25 años quiere, al menos, confiar en poder vivir solo, ganar un sueldo que le permita desarrollar su vida con dignidad y pensar en formar su propio núcleo familiar sin tener que depender de sus padres.
Eso pasa en Ceuta y pasa mucho. Pero el PP, cuando afean su política en materia de juventud, en vez de asimilar que no está haciendo todo lo que debe, se enfada y, cual niño chico que le han quitado la piruleta en el patio del colegio, se indigna defendiendo todo lo que hace.
No es así. Esa Ceuta verde, azul, inteligente no está hecha para todos, y que el Gobierno fomente esta separación, ese ‘unos y otros’ es malo, porque supone aplicar políticas discriminatorias que llevan a que no todos los hijos puedan hacer aquí sus vidas.
No se enfaden, escuchen. No pataleen, salgan la calle. No protesten, valoren que se están equivocando. La política juvenil, al menos la orientada a que chavales quieran volver a su tierra tras formarse, falla.
Me quedo con esta frase de Julia Ferreras: “Por más que el PP presenta Ceuta como una arcadia feliz, las dificultades de la gente joven crecen de manera exponencial”. Pues eso, toda la razón, simplemente porque es verdad.







Y tú aguantas las críticas o lo censuras.