Las autoridades sanitarias de Marruecos han tomado la decisión de clausurar un restaurante de la ciudad de Martil tras la protesta pública de una usuaria del mismo frente al establecimiento ubicado en la ciudad norteña del país vecino.
Los hechos ocurrieron cuando la joven tomó la decisión de agarrar el micrófono de un artista callejero frente al restaurante y lanzar un mensaje directo a los presentes, advirtiéndoles que no comieran allí porque ella misma había sufrido una intoxicación alimentaria en ese lugar.
Según indica el medio de comunicación del reino alauita Rue 20, la joven se dirigió a un grupo de ciudadanos que cenaban en el restaurante ‘Le Coin Show’ y les gritó: “¡Tengan cuidado, no coman aquí, yo comí y me intoxiqué!”
Asimismo, prosiguen comentando que, entre sollozos y gritos, relató que sufrió una intoxicación grave que la llevó al hospital, y que todavía estaba bajo tratamiento médico, mientras el restaurante no se había dignado ni a compensarla ni a disculparse.
Incumplimiento de las normas
“Este acto inesperado sembró confusión dentro del local y atrajo rápidamente la atención de las autoridades locales”, relatan desde el tabloide marroquí, que continúan expresando que, tras una inspección sobre el terreno, se constató que el establecimiento incumplía varias normas de seguridad e higiene estipuladas por la ley.
Como consecuencia de estas infracciones, se emitió una orden administrativa para cerrar el restaurante durante una semana, a la espera de completar los trámites legales y administrativos correspondientes.
El incidente provocó un amplio revuelo entre los habitantes de Martil. Muchos aplaudieron el acto llevado a cabo por parte de la joven, considerándolo decisivo para alertar a los clientes y proteger a la ciudadanía de los riesgos de la intoxicación alimentaria.
Además, el caso reavivó el debate sobre la necesidad de reforzar los controles en cafeterías y restaurantes durante el verano, especialmente en ciudades turísticas que reciben una avalancha de visitantes, donde algunos dueños de locales priorizan las ganancias por encima de la salud de sus clientes.






