Una tremenda oleada de incendios amenaza esta semana a toda España. Son casi 115.000 hectáreas dañadas en escasos días y el foco se mantiene en el noroeste, siendo Zamora, León, Ourense y Extremadura las zonas más damnificadas.
Ourense cuenta con más de 42.000 hectáreas arrasadas y ha soportado la mayor quema de su historia en Chandrexa de Queixa, donde quedaron destruidas 16.000 hectáreas.
La provincia gallega tiene un dramático historial con este tipo de desastres naturales, registrando otros incendios como el del año 2006 en donde la ayuda de Ceuta sirvió para luchar contra el fuego.
Precisamente un 16 de agosto de ese mismo año, los bomberos de Ceuta acudieron para apoyar a otras profesionales provenientes de todas las partes de España.
19 años después, el área de la Xunta vuelve a revivir las cenizas del pasado, debido a la subida paulatina de temperaturas y condicionantes determinantes como la sequía.
En total fueron 14 profesionales de la familia de bomberos ceutí los que emprendieron el traslado hasta la provincia gallega, con el fin de apaciguar el caos que se sufrió en esos terribles días de agosto de 2006.

Llegada a la zona afectada
El día de la llegada se instalaron en el pabellón central de Ourense y, posteriormente, acudieron a las zonas afectadas, atendiendo los incidentes hasta las ocho de la mañana.
Al día siguiente, Miguel Ángel Ríos, que ya era sargento y coordinador de bomberos de Ceuta habló con el jefe de servicios de Ourense y con el Centro de Coordinación para recibir las instrucciones necesarias y ayudar al Concello de Avión.
Ríos destacó de la jornada de aquel lunes, el empleo de un corta fuegos ya que quedó sorprendido tras su funcionamiento.
“Nunca lo habíamos visto y resultó llamativo y vistoso pensar que prender fuego ayuda a extinguirlo y limitar los daños”, expresaba en aquel 2006 que precisamente hoy viene a la memoria por lo que está pasando en tierras gallegas.
Los voluntarios que estuvieron implicados comprobaron la mejoría de la situación, fruto del apoyo nacional.
“Ya no vemos los incendios que había en la carretera en nuestro primer día, ha mejorado todo muchísimo”, manifestaban los allí presentes.
Experiencia adquirida
Los bomberos asignados en la ciudad autónoma se llevaron una experiencia que les sirvió para tener una mayor formación de cara su futuro, aunque el coordinador ceutí también señaló que Ceuta, por su territorio, era completamente distinta a Ourense.
“Hemos aprendido mucho, pero no todo puede ser aplicable en Ceuta”, reconoció Ríos.
El equipo contó con un vehículo cisterna, una bomba de 7.000 litros de agua y tres transportes auxiliares.
El buen ambiente entre los bomberos de diversos puntos de España fue clave para que se hubiesen llevado acabo las tareas correctamente.
“Si lo necesitabas te aportaban agua o personal”, detalló Ríos.
Casi 20 años
Ya han pasado casi 20 años desde esa tormentosa fecha, una cita en la que los bomberos de la ciudad no defraudaron, echando una mano a las autoridades regionales de la zona.
Cerca de dos décadas después, el terreno gallego vuelve a estar en peligro, ya que el incendio está carbonizando gran cantidad de hectáreas, dejando a numerosas familias sin techo en lo que están siendo días de máxima tensión.
El noroeste, de nuevo, está siendo la zona más afectada con diferencia, registrándose hoy un total de 17 fuegos activos. Se teme que el frente avance hacia Plasencia y el servicio de tren entre Madrid y Galicia ya ha quedado cortado.
Terrenos que pueden parecer totalmente bajo control, pueden en un abrir y cerrar de ojos, embravecerse como fue el caso del siniestro en la localidad de Jarilla, Extremadura, donde el incendio parecía estar controlado y finalmente tras una noche “desfavorable” se extendió considerablemente.






Fueron 12 bomberos y 2 mecánicos de parque movil.