España arde por los cuatro costados, y los políticos que pagamos entre todos siguen instalados en el eterno “y tú más”. Ninguno da la talla. En Ceuta, el Gobierno local ha publicado en medios un llamado a la ciudadanía para que extremen la precaución en el campo: no fumar, no hacer fuego, evitar conductas de riesgo. Pero la realidad es que ese llamamiento se queda en papel mojado.
Actualmente, solo hay un retén de bomberos en el Mirador de Isabel II y el apoyo de trabajadores de OBIMASA para tareas de vigilancia. Sin embargo, estos últimos no tienen autoridad para actuar, tomar datos ni sancionar a infractores. Desde que se jubiló el último Agente Forestal de la ciudad, el Ejecutivo ni siquiera ha cubierto la plaza vacante, y mucho menos ha contratado nuevos Agentes Medioambientales.
En lugar de reforzar la protección de nuestros montes, el Gobierno ha optado por delegar la responsabilidad en la ciudadanía. Es decir, en los mismos que transitan con motos y vehículos por senderos prohibidos, que llenan los espacios naturales de basura y escombros, y que en ocasiones incluso prenden fuego al monte. Mientras tanto, las asociaciones sin ánimo de lucro se encargan de limpiar los montes, repoblar con plantones de árboles y educar en valores medioambientales. Son ellas quienes realmente velan por nuestro patrimonio natural.
¿Por qué Ceuta necesita un partido verde en su Asamblea?
La situación actual demuestra que el modelo político convencional ha fracasado en la protección del medio ambiente. Por eso, Ceuta necesita urgentemente una fuerza política verde que represente los intereses de la naturaleza, el patrimonio cultural y la sostenibilidad. Aquí algunos motivos clave:
- Vacío institucional en protección ambiental: La falta de agentes medioambientales y forestales es una negligencia que pone en riesgo nuestros montes y espacios naturales.
- Descoordinación y falta de autoridad: Los trabajadores de vigilancia no tienen capacidad legal para actuar ante infracciones, lo que convierte la prevención en una ilusión.
- Colaboración ciudadana sin respaldo: Se pide ayuda a la ciudadanía sin ofrecer medios, formación ni estructura para una participación efectiva.
- Desprecio por el voluntariado ambiental: Las asociaciones que limpian montes y repueblan zonas degradadas no reciben el reconocimiento ni el apoyo que merecen.
- Ausencia de políticas verdes en la agenda local: No hay planes serios de conservación, educación ambiental, ni transición ecológica en Ceuta.
- Contaminación y abandono del litoral: El patrimonio marino también sufre por la falta de vigilancia, vertidos ilegales y destrucción de hábitats costeros.
- Falta de educación ambiental en centros escolares: La conciencia ecológica debe sembrarse desde la infancia, pero no hay programas sólidos en los colegios.
- Turismo sin sostenibilidad: Se fomenta el turismo sin medidas que protejan los espacios naturales, lo que genera presión sobre ecosistemas frágiles.
La creación de una unión o plataforma de asociaciones que se presente como partido político verde en Ceuta no solo sería legítima, sino necesaria. Sería una alternativa real al sistema partidista que, gane quien gane, siempre deja al medio ambiente en segundo plano. Un partido verde podría:
- Proponer leyes de protección ambiental adaptadas a la realidad de Ceuta.
- Fiscalizar la gestión de residuos, vertidos y conservación de espacios naturales.
- Impulsar la educación ambiental y la participación ciudadana responsable.
- Defender el patrimonio cultural y natural como eje de identidad ceutí.
- Promover empleos verdes y sostenibles en sectores como la reforestación, la vigilancia ambiental y el ecoturismo.






