Se comprende que a algunos marroquíes les de vergüenza ajena observar como sus jóvenes se juegan la vida para abandonar su propio país, refugiándose en la “ciudad ocupada” de Ceuta, para más adelante pasar al resto de Europa. Y después, deben ruborizarse de nuevo cuando parte de esos mismos jóvenes van a ser devueltos sobre la marcha y su patria y esta los rechaza.
Pero es que algunos españoles también se avergüenzan de la poca eficacia de su política exterior que soporta esa presión fronteriza sin negociar con Marruecos por la necesidad de un auténtico control en las zonas de Tarajal-Benzú sobre todo, admitiendo las devoluciones en caliente o en frío, si bien dotando España a esos migrantes de medios para que su país los forme debidamente a fin de solicitar una salida legal a Europa.
Porque en los resultados de la visita del Presidente del Gobierno de España a Marruecos en abril de 2022 por invitación de su Rey Mohamed VI, se llegaron a algunos acuerdos, aclarando situaciones en beneficio de una u otra parte. En efecto se dijo que se trataba de una nueva etapa sin precedentes en las relaciones entre los dos países, construyendo una relación sobre bases más sólidas sin recurrir a hechos consumados. Así, se trató del Sahara, Aduanas Comerciales (sic), frecuencia en las conexiones marítimas, delimitación de espacios marítimos, actualización del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación de 1991 y otros temas interesantes.
Respecto a la migración, se acordó igualmente relanzar y reforzar la cooperación en este ámbito, citando a un Grupo Permanente hispano marroquí que se reunirá con frecuencia como dice su enunciado. Incluso, en la información que posteriormente publicó La Moncloa en España, se citaba la plena normalidad en los pasos fronterizos de Ceuta y Melilla incluyendo los dispositivos adecuados de control también de personas a nivel terrestre y marítimo.
Con estos antecedentes, no se explica que estos días, Ceuta se vea continuamente invadida de inmigrantes perfectamente dotados de material flotante, sin que sean posibles las citadas devoluciones que demostrarían el cumplimiento de los acuerdos y desde luego la negociación conjunta anunciada, en vez de la política que se viene siguiendo de renunciar a las presiones que correspondan para solucionar tan grave problema.







A Marruecos le interesa deshacerse de la moralla. Le puede estallar en la cara con manifestaciones. Además eso le da seguridad en las calles, muy necesaria para el turismo del verano y oara el mundial de 2030.
El gobierno español es débil, y buenista. Hay un discurso que todos los inmigrantes son bienvenidos, lo cual no es posible. No es racional.
En 10 años España se convertirá en Francia.