El parque de San Amaro, uno de los espacios verdes más emblemáticos de Ceuta, es también uno de los lugares donde aún persiste una práctica difícil de justificar: la de mantener animales enjaulados como parte del "entretenimiento" del recinto. Pájaros y otras especies viven confinados, expuestos día tras día a la mirada de los visitantes, especialmente de los más pequeños. Lo que debería ser un espacio de aprendizaje y respeto hacia la naturaleza, se convierte así en un mal ejemplo ético.
¿Es este el mensaje que queremos transmitir a nuestros hijos? ¿Que los animales pueden ser encerrados para nuestro disfrute visual? ¿Que la libertad de un ser vivo puede ser sacrificada a cambio de una imagen bonita tras los barrotes? Las nuevas generaciones merecen una educación basada en la empatía, el respeto y la conciencia ambiental. Mostrar animales enjaulados no solo está desfasado, sino que contradice los principios de bienestar animal que muchas instituciones, incluso el propio Ayuntamiento, dicen promover.
Es especialmente preocupante que se destinen recursos públicos a la compra y mantenimiento de animales en cautividad, en lugar de invertir en programas éticos educativos. En lugar de jaulas, el parque de San Amaro podría convertirse en un referente: un espacio de recuperación de fauna silvestre, un centro donde se cuide a los animales heridos y, cuando sea posible, se les devuelva su libertad. Esa sería una apuesta verdaderamente pedagógica y alineada con los tiempos actuales.
El Ayuntamiento de Ceuta tiene la oportunidad de corregir este error y transformar el parque en un lugar éticamente responsable, respetuoso con los animales y verdaderamente educativo para nuestros niños. No se trata solo de estética, sino de principios.






