Luces de colores. Niños que a gritos de felicidad se dejan llevar en el vaivén de las atracciones. Es la imagen típica que se vive en cualquier feria. La estampa también se repite en Ceuta, pero con un toque diferente. Este jueves, al igual que el miércoles, el recinto ferial ha permanecido sin música para un bien mayor.
El silencio, que responde a una iniciativa de la Ciudad, busca facilitar el ocio para aquellos menores con espectro autista. Así, sin melodías, estos pequeños pueden disfrutar de lo que ofrece la festividad sin necesidad de sufrir consecuencias en su salud mental.
Ya este miércoles se avistó a algún niño montado en una atracción con cascos puestos de aislamiento. La sociedad cada vez está más concienciada acerca de convertir los espacios y lugares de disfrute en sitios en los que todos tengan cabida. Es por ello por lo que nació este proyecto.
Buena acogida
La posibilidad de que chicos con autismo puedan tener una experiencia llevadera ha tenido una buena acogida a nivel local. Una prueba de ella son las opiniones de quienes han bajado hasta la feria para dar un paseo y comenzar la noche del jueves. Todos han estado de acuerdo con la medida.
Dorinda Miras es una de estas personas. Frente a una atracción y acompañada de su familia, ha valorado la iniciativa. “Me parece genial. Todos los chiquillos tienen derecho a disfrutar de la fiesta. Si queremos una inclusión real, esto es lo adecuado. Hay que hacer lo que sea necesario, ya sea quitar la música u otra cosa”, ha expresado.
Otra ceutí pasa por una de las calles del recinto ferial. Ataviada con su traje de gitana, ha empujado un carrito hasta parar en uno de los “cacharritos”. Cristina Díaz ha traído a su hijo para que pase un rato en la feria. “Es muy positivo. Todas las acciones que se hagan son buenas porque todos tenemos que pasarlo bien y un rato de diversión”.
Opinión de visitantes
Los visitantes también ven con buenos ojos estas horas en silencio. “Me parece genial que todos cuenten con su lugar y su momento propio en la feria, ya sea un día o un rato. Es una propuesta muy buena”, ha comentado Laura García, una gaditana con raíces caballas.
No solo ha habido opiniones y reacciones parecidas. Hay quien también tiene una sugerencia. Es el caso de Iván Román, un vecino que aprueba esta medida, pero que considera que podría hacerse por más tiempo. “El día sin ruido debería ser todos los días. Creo que no cuesta nada dejar la feria así, sin música. Ya con el jaleo de los cacharros es más que suficiente”, ha incidido.
La música o ciertos sonidos pueden generar grandes repercusiones en los niños que tienen autismo. Las melodías a un elevado volumen pueden tener un impacto negativo en ellos debido a que experimentan una hipersensibilidad auditiva. Esta es una característica que se da con mucha frecuencia en el trastorno.
El rasgo conduce a una perención de conversaciones, canciones u otros con una mayor intensidad, lo que provoca reacciones abrumadoras, estrés, ansiedad e incluso crisis emocionales que pueden evitarse con un gesto tan sencillo como el de apagar un altavoz para el descanso y disfrute de estos pequeños.
La feria ha abierto este jueves sus puertas sin música, pero con una estampa llena de inclusión e igualdad, una fotografía en la que han tenido cabida todos los ceutíes.





