Que el espectáculo del pleno no fue lo más acertado, cierto. Que para decir las cosas hay otros espacios mejores, cierto. Que un foro como el de la Asamblea no se tiene que convertir en el lugar donde arreglar los problemas personales/de partido, por supuesto.
Que el PSOE esté molesto por lo ocurrido ayer en el Ayuntamiento puedo entenderlo, pero que en un comunicado se dedique a mezclar la fe con la traición no parece ni lo más acertado ni lo aceptable para una formación que, se presupone, está integrada por gente preparada y seria.
“No vamos a permitir que utilicen la fe o la identidad para intentar tapar su traición”, dicen desde el PSOE dirigiéndose a los no adscritos.
Esto recuerda a aquello de “vamos a echar a los mercaderes del templo”. No es el estilo, o, al menos, no lo debería ser en un partido que tiene que demostrar, y mucho, tras la auténtica sangría sufrida. No es el estilo de un partido con una historia que está por encima de este tipo de mensajes.
La marcha de los primeros diputados de este partido, en este caso Nabil Rahal y Fidda Mustafa, se produjo tras un clima nada transparente dentro del PSOE, un periodo marcado por votaciones cuanto menos dignas de análisis, con cambios de criterio que nunca fueron explicados.
Esas heridas sin cerrar tienen estas consecuencias, que no se haya hablado públicamente de lo que ocurrió en el inicio de la debacle del PSOE terminará por ir degradándolo poco a poco sin remedio porque, es evidente, no se ha apostado por curar heridas sino por dejar que sigan manando.
Los no adscritos, por su parte, deberían hablar públicamente, no seguir de perfil, callados. En democracia se tiene que saber todo, y ellos tienen una voz que no hemos podido escuchar.







Echarri, que te parece que cada vez más la religión tenga ese peso tan importante en Ceuta, cuando en toda España está la sociedad está más secularizada.
¿Cuando llegaste a Ceuta era igual la situación?
Silencio, y frases del tipo: nuestra sociedad es compleja. ¿No?