Han pasado ya varias semanas desde que se celebró la Conferencia de Presidentes en Barcelona. Tras unos días de intenso debate por el enfrentamiento de casi todas las comunidades del PP con el Gobierno de Pedro Sánchez, el asunto quedó cerrado, salvo en algún partido de Ceuta, donde todavía parece candente el tema. Ayer se vio en el Pleno, en el que Ceuta Ya! aprovechó una interpelación al Gobierno local para criticar al presidente Vivas y su relación con el PP.
El presidente de la Ciudad prefirió contestar directamente a Mohamed Mustafa, algo poco habitual, para enfrascarse en un debate que sirvió para que cada uno fijara su posición. Lo más llamativo de esta confrontación fue el alegato de Vivas en el sentido de reprocharle a Mustafa que se considere superior moralmente a los demás por la defensa que hace de los más desfavorecidos o que se arrogue “la exclusiva” en la defensa de la pobreza y la marginación.
Más allá de los argumentos de unos y otros, hay que valorar una de las reflexiones expuesta por el presidente, en el sentido de que a veces, en referencia al partido autonomista, se confunden lo que es un partido, las instituciones y la ideología. Ese es uno de los problemas de la política de hoy, la mezcla de conceptos que, aunque relacionados entre sí, los dirigentes deberían separar muy bien.
La pertenencia a una agrupación determinada no debería estar reñida con las responsabilidades de gestión, ni tampoco con la tendencia ideológica de ese colectivo. La obligación de quienes tienen la responsabilidad de administrar lo de todos es precisamente la atender las necesidades de la mayoría, por encima de otros valores que, aunque importante, deberían quedar en un segundo plano cuando se trata de defender los intereses de los ciudadanos.







Usted es de los que creen en los reyes magos.