Niños que juegan y, al mismo tiempo, pintan de color círculos o papeles. Mientras emplean su tarde en esta manualidad aprenden, sin saberlo, sobre tolerancia. A estos pequeños los acompañan mayores y adultos de mediana edad que recortan y dan forma a pétalos. Es la imagen que se proyecta en la Casa de la Juventud de Ceuta.
Estos últimos días, el local es escenario de una serie de talleres motivados por el primer Orgullo oficial en la ciudad. Están orientados a preparar el decorado que lucirá el Auditorio de la Marina este sábado.
El misceláneo grupo prepara flores. Recorta patrones, une y, sin saberlo, forma flores que parecen que tienen vida propia. Serán parte del atrezo de las actuaciones en esta gran fiesta de cierre de una semana dedicada a darle visibilidad al colectivo LGTBIQ+.
Intergeneracional
Lo primero que llama la atención es la diferencia de edad entre los participantes. Esta mezcla era, precisamente, uno de los objetivos de CCOO antes de organizar este programa. “Era una de las metas en mente. Igual ocurrió con los cursos de formación, donde pudieron unirse a muchos ceutíes de diferentes edades para crear un punto intergeneracional”, explica Yolanda Díaz, secretaria del área de Mujeres del sindicato y una de las activas impulsoras del Orgullo.
“Se busca la diversidad. El más pequeño aquí cumple seis años y los mayores, no vamos tampoco a preguntarles, pero hay quien es de la tercera edad”, comenta entre leves risas Begoña Hernando, secretaria de la Federación de Servicios a la Ciudadanía. “Lo que se pretende demostrar es que ese mensaje que se ha lanzado, que se ha centrado en inicio en los jóvenes, también atañe a toda la sociedad”, matiza.
“Consideramos como entidad que desde pequeños la educación en valores como el respeto es un pilar. Los niños, si se les pregunta, saben por qué se organiza y les parece normal”, menciona. El caso de quienes superan los sesenta es incluso más demostrativo, a su juicio. “Ellos pueden decir que van por la madre, pero el resto no. Vienen porque quieren”, manifiesta.
Reacciones
Las reacciones de la sociedad ceutí han sido positivas generalmente, pero aún están a prueba. Díaz insiste en que este jueves es “el punto clave para ver esa cuestión porque es cuando se instala un punto arcoíris donde se va a dar información de la mano de dos personas cualificadas”, indica. “Es cuando se ve un poco cómo ha calado el discurso del pregón. Se observa ahí a pie de calle”, concreta.
Este enclave sirve para que quien lo desee pueda formular sus dudas u obtener datos sobre el colectivo. “Habrá también productos a la venta del Orgullo y se podrán recoger invitaciones para el sábado”, detalla.
Otro síntoma de la actitud ante la festividad es la petición de entradas. “Muchos se acercan para eso. Hicimos cuentas para reservar varias para repartir en los puntos y otras para los despistados de último día, pero la realidad es que no quedan tantas”, traslada Hernando. “Orgullosamente se puede decir el buen recibimiento que está teniendo”, incide. “Incluso ha salido en el pleno de la Ciudad está cuestión, se está moviendo y hay implicación”, especifica.
“Nos consta incluso que a nivel nacional ha tenido repercusión. Me han llamado compañeras de Madrid para dar la enhorabuena y para decirnos que salió bastante bien”, explica Díaz. “Me encontré con llamadas de gente de la Península. Me sorprendió”, comenta.
Miedos
Ambas reconocen que, cuando la idea era un simple fagocito, tenían algo de miedo a lo que pudiera generar este evento. “Es la verdad. Teníamos incertidumbre sobre cómo iban a reaccionar al ser una propuesta innovadora en la ciudad. Estábamos con esa cosa de si saldría. La sociedad suele acoger estas iniciativas, pero siempre existe ese temor”, subraya.
“Es cierto que queremos ver la realidad de quienes vayan el sábado, que creo que va a ser otro gran indicativo sobre la respuesta de los ceutíes ante el Orgullo. El pregón también lo fue”, manifiesta Hernando.
Lo que sí echaron un poco en falta en este acto de arranque fue mayor representación de la Ciudad entre los presentes. Es cierto que vieron algunas caras conocidas, pero consideran que en esta clase de asuntos es relevante que las autoridades se pronuncien al respecto.
A estos talleres que se desarrollan en la Casa de la Juventud se suma otro sobre maquillaje drag queen que ha tenido que ser aplazado. Mientras tanto, continúan estas actividades en las que se les da forma a flores, a un photocall y a una bandera que estarán presentes en el festival.
Niños, adultos y mayores juntos en una misma sala no solo hacen manualidades. Es una estampa que refleja que no hay edad para cultivar la tolerancia contra la discriminación y los discursos de odio.






Desde luego, llamar a eso orgullo...., tiene guasa.