La Unión Caravaca pone a prueba la fiabilidad del Ceuta en una cita liguera que llega con el aliciente añadido de servir de inmejorable prueba de fuego antes de la cita de vuelta de las semifinales de la Copa Federación ante el Lemona.
Días de intensidad emocional para un equipo que ve cómo sus objetivos se escapan al tiempo que pretende agarrarse a últimas oportunidades que no conceden tregua ni margen de error.
Ganar al Caravaca serviría para solucionar algunos flecos de una realidad difícil, lejana a la que debía colocar al cuadro caballa entre los primeros de la clasificación. Agarrarse a la tabla es una realidad, pero se antoja ya imposible que los chicos de Sergio Lobera logren alcanzar la zona de privilegio que siempre estuvo tan lejana. Sin embargo, nadie tirará la toalla antes de tiempo y mejorar la presente situación sí está en manos de unos futbolistas que esconden un sufrimiento existente para exteriorizar al menos una meritoria voluntad de salir a ganar.
No es el Caravaca el mejor invitado posible en el Alfonso Murube. Los equipos de la zona baja están complicando siempre a un Ceuta que debe llevar los galones y tomar iniciativas que en ocasiones resultan contraproducentes. Las miras de reojo al duelo ante el Lemona también podrían condicionar un encuentro en el que el adversario pretende demostrar sus ganas de sobrevivir en una categoría que convierte los lloros en alegrías en pocas jornadas.
Viajó en el día de ayer el cuadro ceutí en busca de tranquilidad y entrenó con las miras a la adaptación a un césped que no está siendo el ideal para las condiciones de juego del equipo. La ausencia de Germán en la convocatoria volvió a demostrar que no hay hombres imprescindibles en este equipo, aunque ahora Lobera deba volver a improvisar una defensa en la que Blanco tiene todas las papeletas para volver a ejercer como central.
Guzmán y Diego Segura volverán a tomar la batuta del liderazgo desde las bandas. Ambos son los futbolistas más decisivos de este Ceuta y lo deben demostrar ante un rival que tomará riesgos obligados al no servirle el empate de mucho. El regreso de Añete también abre nuevas vías para la construcción de la zona de ataque, que podría tener modificaciones si el coriano entra en el once, aunque parece que Aitor también pide un sitio a gritos para dar un plus de creatividad a una zona media que no termina de encontrar la sintonía perfecta entre destrucción y construcción. Y cuando esa unión falla, pocos elementos pueden impedir que la búsqueda de los tres puntos se convierta en una misión casi imposible.
La opción de que Sergio Lobera apueste por las rotaciones para pensar en la Copa Federación parece una opción lejana. Ni tiene suficientes efectivos en defensa para improvisar ni pretende tirar al traste la opción clara de lograr un triunfo ante un equipo de la zona baja. Fernando y Elvis volverán a centrar miradas. Para bien y para mal. Porque este Ceuta no encuentra nunca la llave del gol y ante el Caravaca seguir sin hacerlo supondría un doble golpe moral casi definitivo.
Las claves
1 - Añete vuelve a estar presente, aunque tendrá difícil entrar en el once
2 - La ausencia de Germán hará que Blanco y Pereira repitan en la zaga
3 - La falta de gol debe encontrar una solución antes del duelo de Lemona







