Hace 80 años, Pepe Bravo, también conocido como ‘El Zocato’, se convertía en la primera persona nacida en Ceuta en ganar La Liga en Primera División. Lo logró defendiendo los colores del FC Barcelona.
José Bravo Domínguez fue un extremo izquierdo de baja estatura, valiente, temperamental, rápido y con el don de la oportunidad. “Un zurdo eléctrico, valiente, con magia en los pies… y corazón ceutí”, como se enorgullecen desde la Federación. Se decía de él que jugaba con la bola pegada al pie.
Pepe Bravo nació en Ceuta un 18 de febrero de 1916. Hijo de una familia malagueña humilde, Isabel y Francisco, que se afincaron en la ciudad porque el padre encontró trabajo en una fábrica de mosaicos.
Sus inicios
Pepe comenzó a jugar al fútbol en su barrio y, a los 13 años, ingresó en África Sports Club y provocó una revelación frente a los aficionados de aquel joven deporte. En un partido contra un equipo formado por militares, deslumbró a todos con un excelente partido, lleno de desparpajo y efectividad.
Sus actuaciones posteriores en los torneos de Copa hizo que el Levante, en 1933, se fijara en el joven extremo de 17 años. El joven Pepe no se adaptó a aquel Levante y la nostalgia de su casa le hacía grandes estragos, por lo que acabó por volver al club que lo había formado años anteriores.
La Guerra Civil
A principios del año 1935, el Murcia lo llamó, y esta vez si estuvo allí jugando con regularidad, al menos hasta mayo de 1936 que estalló la Guerra Civil. Regresó a Ceuta e ingresó en el Tercer Batallón Automovilista. Cuando finalizó el conflicto volvió a Murcia para ascender al equipo a la Primera División.
El FC Barcelona
Para la temporada posterior, el FC Barcelona buscó la manera de hacerse con su fichaje, y abonó 30.000 pesetas a los murcianos para hacerse con el extremo caballa, que llegaba a Cataluña como un jugador más maduro y completo.
Como blaugrana fue clave en la reconstrucción del equipo en la posguerra, siendo uno de los jugadores claves en todos los títulos logrados en los años 40. Además de la liga que cumple 80 años, ganó otra en el 1947, una Copa del Generalísimo en el 1942 y una Copa de Oro en 1945. Pepe jugó 196 partidos oficiales y marcó 88 goles como jugador culé. Jugó un partido en la Selección Española ante Francia en 1942, con victoria de La Roja por 4-0.
Tal fue su importancia como jugador, y tanta huella dejó en el aficionado de la época, que, en 1957, cuando ya estaba retirado, desfiló junto a César Rodríguez en la inauguración del Camp Nou.
El final de su carrera
Después de jugar con el Barça, Pepe defendió los colores del Nàstic de Trragona para, justo después, regresar a Ceuta para repescar al equipo y salvarlo de una probable desaparición. Se retiró 35 años, en 1951, una edad longeva en aquella época. Fue ojeador del Barça en la zona y trabajó en el Garaje África, en Cañonero Dato. Un lugar de culto y peregrinaje para la afición barcelonista de visita en la ciudad autónoma. Los culés que llegaban en barco a Ceuta preguntaban por él, querían conocer al extremo ceutí que dio la vuelta al campo en la inauguración del Nou Camp.
En mayo de 1983, el, por entonces, Ayuntamiento de Ceuta, con Ricardo Muñoz Rodríguez, le concedió la medalla de oro de la ciudad. Siempre lo recordó como uno de los días más felices de su vida.
Pepe Bravo fue uno de los primeros grandes cracks caballas, un primer mito, la leyenda de aquel joven FC Barcelona. Pero él no sería el único, le seguirían nombres capitales en las historias más increíbles del fútbol español, nombres como Pirri, Migueli o Nayim.







También ejerció ya en nuestra Ciudad, de entrenador de la Selección Juvenil Norteafricana. Grande Pepe Bravo. D.E.P