Los años setenta y parte de los ochenta fueron años de profundas transformaciones en la sociedad española. Años de utopías y de grandes referentes culturales, especialmente en la calle. El cambio político surgido de los restos del franquismo tuvo sus expresiones más espontaneas en la música y el teatro.
La historia del rock en España está formada por diferentes etapas. Desde la explosión inicial a finales de los cincuenta y primeros años de la década de los sesenta, varios fenómenos musicales han marcado la historia. La música progresiva surgida especialmente en Barcelona y Sevilla; el boom de los cantautores; el rock andaluz; la movida… y la denominada música laietana. Un movimiento musical nacido en la Barcelona de los setenta, desconocido para muchos aficionados pero de gran importancia por su enorme aportación a la historia del rock español y que por suerte para mí tuve la oportunidad de ser testigo directo.
Con su apoyo y como centro aglutinador, la añorada Sala Zeleste de la calle Argenteria de la ciudad condal se convirtió en un santuario musical que reunió a una serie de músicos: Jaume Sisa, Carlos Benavent, Emili Baleriola, Joan Albert Amargós, Victor Jou y otros muchos a los que la critica calificó como inspiradores y creadores de “música laietana” y que hicieron música de distintos estilos con profundas raíces mediterráneas.
El autor, Alex Gómez ha realizado un trabajo basado principalmente en las fuentes orales. Los propios músicos aportan sus versiones y recuerdos de aquella maravillosa etapa que convirtió a Barcelona en una constante fiesta. Hoy día aún es difícil de explicar aquella maravillosa creatividad en un ambiente extremadamente libre. Han pasado más de treinta años y hoy día uno cree que no es posible que se repita.
Como otras tantas cosas, la objetividad que da el paso del tiempo hace que las cosas vividas se valoren en su justa medida. Aquellos-as que tuvimos la suerte de ser testigos directos de aquella explosión musical somos conscientes de que asistimos a un hecho de difícil repetición por muchas razones. La forma en que estaba creada la música, los canales de distribución –nada que ver con los de hoy día- el desinterés económico de la mayoría de aquellos músicos, la excelente armonía entre ellos, la gran libertad que se vivía en la ciudad condal, la calidad de los protagonistas y el apoyo de Zeleste y Edigsa fueron los ejes de aquel inolvidable movimiento. Además de la música, otros centros culturales aportaron espacios de gran creatividad con personajes inolvidables como el desaparecido Ocaña y Nazario, fundador junto con Mariscal del grupo Rollo pioneros del comic underground.
El libro, está dividido en tres partes. La primera y más importante es la dedicada a los orígenes; bajo el titulo de: Zeleste y su época, el autor recuerda a la Nova CanÇó, el grupo de folk y el rock catalán. La estancia en Cataluña del grupo sevillano Smash y a Máquina!, las dos máximas expresiones del rock progresivo y el Primer Festival de Música Progresiva. El nacimiento de Zeleste y una relación de los principales músicos protagonistas de música laietana. Música que incluía desde rock, rumba, flok hasta pasodobles. Es increíble la gran diversidad de géneros que salió de aquella época. Todo lo grabado da testimonio de la enorme capacidad y creatividad que se generó en aquella inolvidable sala. Desde el incalificable Pau Riba, el genial Jaume Sisa, la personalísima Compañía Eléctrica Dharma, el toque especial de Jordi Soler hasta el desaparecido Gato Pérez. Toda una serie de músicos que protagonizaron una maravillosa etapa.
La segunda parte está dedicada a los testimonios directos de varios de los protagonistas con una buena colección de fotos. Las distintas opiniones dan una idea de lo enriquecedor de aquella época. La importancia que tuvo y su posterior influencia en otros músicos es una opinión unánime.
La tercera y última recoge la discografía del sello Zeleste- Edigsa. Muchos de estos discos son grabaciones hechas de actuaciones en la sala. Aguaviva, Jaume Sisa, Joselero, Tete Montoliu, y una serie de solistas y grupos que se subieron al escenario de Zeleste.
El mes de marzo del 2010, con el título de Rambleros, rebeldes con causa, el ayuntamiento de Barcelona instaló una maravillosa carpa en plenas Ramblas para conmemorar aquella maravillosa etapa. Música, debates, exposiciones, conferencias y otros actos con la participación de personajes de aquellos años. Durante quince días, la carpa fue una extraordinaria demostración de tolerancia y libertad plena, sin rollos políticos ni cuestiones identitarias.
Una etapa de cambios sociales, utopías que han quedado en la memoria de muchos y que hoy día se echa de menos.





