Lloré cuando se pudo terminar con ETA, una banda asesina que intentó paralizar la democracia.
Los socialistas brindamos cuando Zapatero anunció y ejecutó al inicio de su mandato en abril de 2004, la orden de retirada de las tropas españolas desplegadas en Irak.
Salimos a las calle para celebrar el matrimonio Igualitario (2005): Modificó el Código Civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo, convirtiendo a España en el tercer país del mundo en legalizarlo.
Luego siguieron otras leyes: Ley de Violencia de Género (2004). Ley de Dependencia (2006), creada para garantizar la atención a personas en situación de dependencia. Ley de Memoria Histórica (2007), reconoció y amplió derechos a quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura, facilitando el acceso a fosas comunes y la retirada de símbolos franquistas. Ley de Igualdad (2007), la Ley del Divorcio Exprés. La Ley del Aborto sacó a miles de personas a la calle por la conquista de este derecho después de tantos años de muertes y persecuciones.
Modificó la legislación para permitir el aborto libre en las primeras 14 semanas de gestación y regular el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo.
La Ley Antitabaco fue muy rechazada por cuentos de sectores pero logró que los fumadores pasivos ganamos un pulso, nos hicimos más respetuoso, más cívicos y más europeos.
La defensa de Zapatero ante Maduro como expresidente del gobierno y el “¿por qué no te callas”? dio la vuelta al mundo al mundo y se hizo viral.
Después de dejar la presidencia del Gobierno Zapatero ha ejercido como miembro nato del Consejo de Estado y como mediador y observador internacional. Ha continuado activo en la esfera pública y mediática como un destacado defensor del Partido Socialista. En en América Latina, especialmente en Venezuela, participó como mediador entre entre el gobierno y la oposición.
Asesoría, clases, conferencias en distintas universidades, colaborado con instituciones académicas y fundaciones... Se ha mantenido como una figura influyente de referencia dentro del PSOE, participando activamente en campañas electorales.
Esta semana el juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, ha imputado al expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el marco del ‘caso Plus Ultra’. El magistrado lo investiga como presunto “núcleo decisor’ de una red de tráfico de influencias, organización criminal, blanqueo de capitales y falsedad documental relacionada con el rescate de la aerolínea.
Presunción de inocencia, término lawfare (utilización y manipulación del sistema judicial como un arma política), fuego amigo. Prensa, radio tv, redes sociales, defensores y detractores: todos a pegarse hostias.
Me niego a pensar en la corrupción de la justicia; me niego a sospechar que los jueces tengan patente de corso; me niego a rumiar que la democracia española es es un paripé, me niego a rechazar la premisa de que todos somos iguales ante la ley.
La izquierda atacó a la judicatura como una hidra, luego ratificaron el respeto a la justicia aunque el “tú también’fue el arma arrojadiza.
Zapatero será culpable o inocente, será un corrupto o tendrá las manos limpias, nos habrá vendido gato por liebre o será un Gandhi que busca la paz mundial. Pero de lo que no podrá huir de los hechos, de los datos, de las pruebas, de las huellas dejadas, del reguero de indicios de los que tendrá que defenderse.
Yo no renuncio al socialismo, a la izquierda ni a sus ideales. Aborrezco los que se esconden en la izquierda vestidos de lobos, a los que utilizan el partido para lucrarse y expoliar a manos llenas, a los que se meten en la mierda y quieren salir limpios como una patena. A los borregos que dicen sí a todo.
Ser solidarios con Zapatero es oír al juez, oír al fiscal, oír a los abogados, asumir o recurrir la sentencia y ser consecuentes con ella.
El socialismo no es el felipismo, el sanchismo, el zapaterismo, el susanismo o cualquier ismo. El socialismo es la lucha por la justicia social, la igualdad, la libertad, la solidaridad, los derechos humanos.
Pepe Mujica lo entendió perfectamente.






