A excepción del contraguía, todos son nuevos en esta tradición de décadas. Raúl Fernández, Andriu, Juan, Álex, Josemi y Satur completan el equipo de capataces que estrena la hermandad del Encuentro este Martes Santo en su procesión por las calles de Ceuta.
El grupo es el encargado de guiar a las cuadrillas de costaleros. Ellos son los ojos de los pies que llevan, con esfuerzo, a los titulares hasta su destino final. Aunque es la primera vez que desempeña este papel, ya ha tenido una primera toma de contacto.
El año pasado estuvo al frente de un paso infantil. Esta experiencia y su trayectoria como costalero lo han ayudado para hacerse con el control de la dirección. Este nuevo rol le fue encomendado “por circunstancias”. Desde el 98 ha acarreado a sus espaldas a Nuestro Jesús Nazareno.
“Una aventura”
“El hermano mayor me llamó y me lo propuso. Le dije que sí y le aseguré que llevaría a mi equipo. Esto es una aventura para mí. No es lo mismo verlo desde abajo que fuera”, comenta. De hecho, ya ha contemplado cuál es la diferencia entre una función y otra.
“El cambio a capataz es brutal. No tiene nada que ver. Cuando eres costalero, te comentan qué día tienes que ir a ensayar, vas al sitio y lo haces, pero esto supone mucho más trabajo”. Fue en diciembre cuando, una vez formado el grupo, comenzaron a contactar con los integrantes de las cuadrillas.
“Nos dieron una lista. Después, buscamos a más personas porque estaba la cosa un poco corta. Gracias a Dios, respondieron”, traslada. “Solo falta poner la guinda del pastel”, añade.
Nervios a flor de piel
Tras reunirse unas cinco o seis veces, siente que es el momento adecuado para dar el salto a la piscina. “Desde el 98, año en el que empecé como costalero, me pongo nervioso, pero mañana por la mañana sé que será el doble”, asegura.
“Aunque lleves mucho, eso sigue ocurriendo. Hasta que no estaba bajo el paso y terminaba el encuentro, no se me pasaba. Se sale con mucha tensión”, afirma. “Este grupo de capataces está muy unido y vamos a hacer que esto salga lo mejor posible”, manifiesta.
Asegura que su larga etapa escondido tras las trabajaderas le han servido de mucho en este nuevo camino que ha emprendido. “Ayuda. Se vive diferente, pero sí”, detalla. Admite que usa una terminología diferente a la que está acostumbrada, pero se ha hecho con los conceptos. “Ahora nos decimos ‘llámate izquierda, derecha, que ande lo más recto posible”, comenta.
Iniciación
Al menos ha tenido una iniciación con una procesión infantil. “El año pasado en Parque Ceuta, sacamos un paso de niños y fue útil. No tiene nada que ver, pero si adquirí esa tónica de llevarlo”, señala.
Lo cierto es que ha aprendido sobre la marcha. “Hemos ido ensayando. Ya sabemos quién habla y quién no”, cuenta. “Sé que soy la cara visible porque me lo han asignado, pero, el equipo lo forman todos los capataces”, destaca.
“Tanto Andriu, Álex, Juan, Satu como Josemi, que no va a estar por circunstancias personales, nos hemos ayudado de principio a fin”, recalca. Tras saber realmente cómo funciona el mundillo desde este lado, como guía, reconoce que lo más difícil es organizar el día a día con los costaleros.
El día a día
“Es el día a día porque, primero, hay que igualar, después tantear si uno no puede venir porque trabaja o porque ha enfermado. Siempre es necesario llamar a uno y a otro. Aun así, todo ha salido muy bien”, explica.
“Estamos muy contentos. Creo que hemos demostrado que vamos mejor de lo que esperábamos en principio”, indica. “Han estado tiempo sin salir. Todos los hermanos y los devotos tienen muchas ganas. Este Martes Santo va a ser nuestro”.
Aunque inicia esta nueva etapa con viejos amigos, también lo hace rodeado de su familia. Muchos de sus seres queridos, incluidos sus hijos, están en el cortejo de la cofradía del Encuentro. Los ha nombrado con cariño. A horas de cumplir con su cometido, celebra que, este 2026, pueda seguir de cerca a Nuestro Jesús Nazareno como capataz.






