El Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) se concibió a finales de los noventa y empezó a implementarse desde Algeciras hace ahora veinte años. En estas dos décadas, el tráfico de personas y estupefacientes por el Estrecho de Gibraltar no ha dejado de aumentar y las mafias que se dedican a él, de mejorar sus recursos hasta superar incluso a los de las Fuerzas de Seguridad, como diagnostica la Guardia Civil para justificar la gran inversión que, por un montante superior a 30 millones de euros, se propone ejecutar para mejorar los equipos disponibles en ambas orillas para controlar el tránsito por la zona y combatir esas actividades delictivas.
La ciudad autónoma recibirá parte de ese desembolso para renovar el Centro de Mando y Control de la Benemérita en Ceuta, mejorar la estación ya disponible en el Monte Hacho e instalar otras dos, una completa en las instalaciones militares de Punta Blanca y otra optrónica en la Batería del Pintor.
Con la primera se ganará cobertura entre Punta Almeja y Benzú y con la segunda en el entorno de la aduana del Tarajal.
El control del litoral de la ciudad autónoma es clave para Ceuta, que muchas veces ha sido punto de escala del tráfico irregular de personas desde Marruecos hacia la península, así como punto estratégico para el de estupefacientes, con múltiples intervenciones de las embarcaciones de la Comandancia de la Guardia Civil.
Tanto por motivos de seguridad como de salvamento, es necesario que el Instituto Armado cuente con el equipamiento más avanzado que permita la tecnología, que desde 2002 ha avanzado mucho, para poder desarrollar su labor con la mayor eficacia.






