Inconsciente y con una deshidratación galopante. Así tuvo que ser trasladado al Hospital Universitario un joven subsahariano, de 25 años, tras haber saltado la valla que separa Ceuta de Marruecos. Entró por la zona de la ITV, de madrugada, en tan mal estado que la Guardia Civil, cuando lo vio, tuvo que activar rápidamente el protocolo para su evacuación al hospital, en donde quedó ingresado. Ese joven, natural de Guinea, estaba al límite, había llegado con sus últimas fuerzas a la meta llamada Ceuta, a punto de dejarse su vida en el camino. Hoy está a salvo pero su historia refleja una vida extrema que es representada por muchos otros inmigrantes capaces de exponer sus vidas solo por dejar atrás Marruecos. Cuando se acostumbra a hablar alegremente de la inmigración, a opinar y a meter en el mismo saco a todos los que llegan saltando la valla o a bordo de una patera, se dejan de lado las verdades para así apostar por difundir discursos temerarios y falsos con tal de alimentar a las masas que escuchan solo lo que quieren. En tiempos en los que no se siente vergüenza en equiparar inmigración con terrorismo o en cuestionar las PCR que se gastan con los inmigrantes, asoman historias como la de este joven, que llevaba meses en ruta y que se topó, de madrugada, con una valla que tenía que saltar sí o sí. Y lo hizo. Pasó primero las alambradas de Marruecos y después trepó la doble valla con peines invertidos hasta desplomarse en Ceuta, quedar inconsciente y tener que ser evacuado en ambulancia al HUCE.
Todo esto ocurrió de madrugada y quizá a muchos ni le interese. Todo esto ocurrió en Ceuta, aunque quizá a muchos les parezca que hablar de ello es perder el tiempo.
A otros, hechos así, nos siguen invitando a reflexionar sobre el mundo que habitamos y nos siguen invitando a condenar los discursos malévolos que solo persiguen aumentar el odio al inmigrante, hacernos comportarnos como auténticos borregos sin pararnos a pensar en las historias de quienes son capaces de dejar su vida en el intento por conseguir la que realmente aspiran a tener.







El cierre de la frontera prorrogado con la coartada de la pandemia, y auspiciado por el Reino de Marruecos, solo ha provocado que los ceutíes hayan reafirmado su condición de españoles, con un espíritu de sacrificio , de lucha y de coraje, que no es de extrañar que personas que provienen de países tercermundistas , no duden en hacer todo lo posible y lo imposible para alcanzar territorio español.