Será enterrado en su tierra, en Tetuán. La Funeraria Al Qadr ha procedido esta tarde al traslado del cuerpo de Mohsen Badou, el joven de 32 años que murió en la zona de Juan XXIII tras el intento de cruce a Ceuta desde Marruecos bordeando el espigón.
El vehículo de la funeraria cruzaba pasadas las cuatro y media de la tarde la frontera del Tarajal.
Tras la identificación llevada a cabo por el Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil, se ha conseguido registrar oficialmente su identidad para autorizarse el traslado de ese ataúd hasta Marruecos, el país del que marchó con vida y al que regresa sin ella.

El joven, que tenía un hijo de corta edad, podrá ser velado por su familia y enterrado en Tetuán.
Ahogado a pocos metros de la costa, sus amigos se salvaron
Mohsen se ahogó a la altura de la piedra del Pineo. Llegó a cruzar con otros dos jóvenes marroquíes más que sí llegaron a tierra.
La Guardia Civil intentó auxiliarlo, pero Mohsen terminó ahogándose. Su cuerpo fue recuperado por los GEAS a cierta profundidad.
El mar estaba esta tarde igual de embravecido que aquella en la que la ruta hacia Ceuta terminó siendo la última para este padre de familia. Enfundado en un traje de neopreno, había emprendido esa travesía ayudándose de unas aletas y colocándose unos plomos para evitar salir a flote. Los usan los nadadores para evitar ser vistos, pero al final termina siendo un arma contra su propia integridad física.
Ahora, Mohsen sigue la ruta contraria con una vida rota. Quiso marchar de su país y al mismo vuelve con los sueños frustrados en la misma ruta que ha presenciado la muerte de más inmigrantes.
Este año, la Guardia Civil ha recogido los cuerpos de hasta 11, la mayoría en el mar, pero otros cerca del vallado, muertos por el frío.





