Salvamento Marítimo auxilió ayer a 9 inmigrantes marroquíes que habían intentado llegar a la Península a bordo de kayaks. En los dos servicios que se tradujeron en los rescates de 3 y 6 personas, respectivamente, los integrantes de la Salvamar Atria pudieron dar con los jóvenes colaborando en los dispositivos con la Guardia Civil. Esas 9 vidas están a salvo, es el logro de un servicio que se ha convertido en algo constante y que supone la materialización de una técnica de goteo migratorio que viene además marcado por su connotación trágica. Y es que a los protagonistas de estas salidas nada les importa más que conseguir su meta, por eso no dudan en arrojarse a llevar a cabo travesías que solo cuentan con la protección de estos kayaks. No temen nada, pero en demasiadas ocasiones se han visto en situaciones extremas que si han tenido un buen final ha sido gracias a la implicación de quienes se coordinan en los rescates. De otras salidas nadie tiene conocimiento, solo los compatriotas que echan en falta a quienes un día salieron de las costas marroquíes o de las ceutíes y nunca más llegaron al destino que tenían pretendido.







Y nadie pregunta porque se embarcan en esta aventura desesperada, llegará un tiempo que harán esa pregunta cuando no sólo serán 9.