• Comienza su actividad en los años 60 con seis unidades educativas que se ampliaron a nueve. En su centro cursan estudios 250 alumnos

El CEIP Vicente Aleixandre comenzó su andadura en los años 60. En sus aulas recibió a los alumnos del anterior centro escolar de Villajovita ofertando seis unidades. Una década más tarde, ya en los años 70 adopta su actual nombre y amplía a nueve las unidades.

Con 250 alumnos matriculados en el centro, el colegio está abierto a toda la comunidad educativa. “Nuestra seña de identidad es que somos una comunidad de aprendizaje. Desde 2010 apostamos por este tipo de escuela porque consideramos que necesitábamos una mayor implicación familiar y mejorar los resultados del colegio”, apunta la directora del CEIP, Rosa González. Esa decisión llevó a la apertura del centro a las familias de los alumnos para fomentar una mayor participación en la vida del colegio. “La implicación familiar es fundamental porque, hasta hace unos años, la escuela se mantenía al margen de la vida diaria, pero esto no es un recinto cerrado donde se educa dentro del aula y las familias tienen que favorecer esa educación porque no estamos cercados por los muros del colegio”.

La implicación de las familias se traduce en la celebración de grupos interactivos, tertulias dialógicas con los escolares o formación de los propios padres.

  • El centro apuesta por la interacción de los alumnos con un proyecto donde ellos mismos solventan las posibles dudas que surgen

La lectura es una de las apuestas más fuertes del centro y, en base a ello, desarrollan un ‘Plan  lector’ que consiste en la narración de un cuento o libro que, previamente, el alumno ha leído en su casa. Este proyecto se lleva a cabo en todos los niveles y adaptado a la edad de los escolares y se complementa con un programa de dinamización de la lectura. La responsable de la biblioteca organiza juegos y actividades lúdicas en Educación Infantil para fomentar la lectura. En 1º y 2º también se dinamiza con otro tipo de juegos, mientras que en 3º y 4º pasan a las pre-tertulias literarias. Los alumnos de 5º y 6º abordan más en profundidad estas lecturas aportando ideas y debatiendo distintos aspectos del libro.

La interacción entre los alumnos es una buena manera de fomentar la convivencia. Los denominados ‘grupos interactivos’ facilitan el desarrollo de varias tareas de manera simultánea. Son los propios alumnos los que ayudan a sus compañeros a solventar las dudas que puedan surgir en este proyecto. “Se desarrollan durante hora y media en grupos de cuatro y aportan una motivación que, a veces, supera el trabajo de una semana en el aula”, comenta Gonzalez.

Con el nombre ‘Samsung smart school’, el centro lleva a cabo, desde hace dos años, un programa basado en las nuevas tecnologías. Lo desarrollan los alumnos de 6º mediante el empleo de tablets en el aula. “Hay que fortalecer las nuevas tecnologías porque estos niños han nacido en la era de las TICs y debemos fomentar esta metodología. Son herramientas que también facilitan el trabajo y les prepara para la realidad actual”, asevera la directora.

El fomento de los hábitos saludables tampoco falta en este centro escolar. Además de los desayunos basados en frutas, zumos, yogures o bocadillos, la mejor manera de promover dichos hábitos es mediante el trabajo en un huerto cultivado por los propios alumnos y en el que crecen desde tomates o lechugas, hasta almendras, acelgas o peras. Y para complementar una alimentación sana, nada mejor que el desarrollo de un proyecto basado en valores. Desde hace años, el colegio cuenta entre su metodología con el MUS-E que, a través del teatro y la danza, promueven la igualdad, el respeto al otro o la resolución de problemas en el aula.