El influencer Jorge Amor, conocido por sus vídeos de humor en redes sociales (@jorge_amor), se llevó una sorpresa inesperada durante un reciente viaje a Marruecos. Mientras se alojaba en un hotel del país vecino, observó que las toallas que le entregaron para su estancia no eran convencionales: llevaban impreso el logotipo del Servicio Andaluz de Salud (SAS) y del Área de Salud de Navalmoral de la Mata, en Cáceres.
El propio Amor grabó entre risas un vídeo que subió a sus historias de Instagram en el que enseñaba estas prendas, habituales en hospitales y centros de salud de Andalucía y Extremadura, lo que provocó una oleada de comentarios y reacciones entre sus seguidores. La información, publicada por el diario La Voz del Sur, ha generado debate sobre cómo artículos de uso sanitario terminan en destinos tan alejados de su función original.
El posible origen de las toallas
Aunque resulta difícil conocer con exactitud cómo llegaron hasta Marruecos, existen varias hipótesis. Una de ellas apunta a que, tras agotar su vida útil en hospitales españoles, las toallas pudieron ser revendidas a través de intermediarios o plataformas de segunda mano. Otra posibilidad es que fueran donadas dentro de algún programa de reutilización de material.
Sin embargo, no se descarta una opción más controvertida: que alguna partida de toallas se extrajera de manera irregular de centros sanitarios para ser vendida posteriormente.
Lo cierto es que las prendas del SAS tienen fama de resistentes, ya que soportan lavados frecuentes a altas temperaturas y con productos desinfectantes sin perder calidad, lo que explicaría su durabilidad y por qué aún circulan fuera de su contexto original.
Un objeto habitual en Andalucía
Más allá de la anécdota marroquí, las prendas del SAS forman parte del imaginario popular andaluz. En playas de la región, por ejemplo, no era raro encontrar durante años las conocidas sábanas del SAS utilizadas por bañistas para improvisar separaciones entre sombrillas o cubrirse del sol. Aunque esta práctica ha disminuido, todavía hay quien conserva este tipo de material como recurso cotidiano.







Dime que hoteles frecuentas y te diré a cuantos roban antes que a tí.