Denuncian que no entienden la amenaza de acabar con las estructuras sin haber recibido quejas de los vecinos ni de Sanidad.
Pepi y Merchi Marfil, dos hermanas que desde hace años cuidan de forma desinteresada de un grupo de gatos en un solar colindante con las viviendas de Parque Ceuta, han iniciado una carrera contra el reloj para evitar que se cumpla la amenaza de derribo de las estructuras que ellas mismas construyeron para proteger a los animales. Según denunciaron ayer a ‘El Faro’, los operarios de Parques y Jardines que estos días están retirando la maleza de la zona les comunicaron que las ‘gateras’ serían destruidas hoy “por orden del capataz de los jardines de la primera fase de las viviendas”.
Las afectadas alegan que, ante sus protestas, sólo han obtenido como respuesta que se dirijan “a Sanidad”, pese a que desde ese departamento de la Ciudad no han recibido ninguna advertencia ni petición de retirada de las estructuras, construidas hace meses con ladrillos, cemento y tablones. De ahí que interpreten que se trate de una cuestión “personal” del citado capataz, que habría dado la orden a los operarios. “Pedimos a quien competa, y a todos los ceutíes amantes de los animales, que lo impidan. Los gatos están limpios, operados y controlados, al igual que todos los animales de esa zona. Queremos que se limpie la maleza, pero sin perjuicio para las madres y sus crías”, solicitaba ayer Pepi Marfil.
El trabajo de las dos hermanas en favor de los animales, un grupo que no supera los diez felinos, acumula meses e incluso años. Desde entonces se han encargado de mantener limpio el solar para evitar quejas de los vecinos. “Limpiamos incluso con zotal y usamos piensos para que los restos de comida no huelan”, coincidían ayer las dos mujeres, quienes insistían en que los propietarios de otros animales domésticos no son tan cuidadosos como ellas. “Limpiamos a diario, no como los dueños de los perros. Los orines de éstos sí que son molestos, no los gatos. Un gato con pienso y agua ni huele ni transmite parásitos”, defienden.
La última de las ‘gateras’, la segunda, la construyeron el pasado mes de mayo. Para ello aprovecharon los ladrillos que quedaron esparcidos por el solar tras un accidente en el que un coche quedó empotrado contra un muro. Desde entonces la estructura sirve de cobijo a los animales, que han formado un grupo que, insisten, “está en todo momento controlado y no provoca molestias”. Si las ‘gateras’ desaparecen, temen que los animales se vean obligados a huir o puedan ser atropellados. “Viven ahí desde hace tiempo y no hacen mal a nadie. Están limpios y además protegidos, porque a algunas crías incluso se las han llevado las gaviotas”, relatan. E insisten en que “ni siquiera van a los contenedores de basura porque tienen su alimento, así que no pueden transmitir suciedad ni enfermedades”.
Las dos hermanas aseguraban ayer que esperarán hasta hoy para comprobar si la amenaza de derribo se cumple o finalmente la persona que supuestamente habría dado la orden se retracta y permite que las estructuras continúen en el mismo solar que han ocupado desde hace meses. “No entendemos a quién pueden molestar. Si finalmente la tiran, los gatos se sentirán desprotegidos y huirán. ¿No es mejor que estén ahí, donde no molestan y están alimentados y limpios, antes que por las calles?”, se preguntaban ayer Pepi y Merchi.
Si finalmente retiran las ‘gateras’, advierten de que volverán a levantarlas. “Hemos invertido mucho tiempo y dinero para mantener protegidos a los gatos, que además están cuidado y por tanto se hace un bien a la barriada”, subrayan. “Si lo tiran vuelvo a construirlas, porque está claro que a los animales les hace falta un lugar como ése. Yo, como en la canción, no me doy por vencida en esto”, insistía Pepi en defensa de unos animales cuyo cuidado considera ya parte de su trabajo diario.
Esterilizaciones, pastillas y hasta leche sin lactosa
El trabajo en favor de los gatos no queda sólo en la construcción de las ‘gateras’. Las dos hermanas han costeado las esterilizaciones de varios de los animales y han cuidado de ellos cuando han estado enfermos. También se han encargado de medicarlos “escondiendo pastillas entre la comida”, de “limpiarles los ojos con suero” y de velar por el buen estado de las crías. Las atenciones se han traducido también en esmero en la alimentación de los felinos, con pienso específico para gatos e incluso con leche sin lactosa, “que creemos que es más beneficiosa para ellos”, comentan haciendo balance de las actuaciones de los últimos meses.






