Uno de los requisitos, disponer de una oferta de trabajo, supone el principal obstáculo para alcanzar este estatus.
Hay quienes cumplen con esperanza su tercer año de acogida en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, CETI. Ya son varios los residentes que se han interesado por el Reglamento de Extranjería y la figura del arraigo social, una autorización de residencia temporal por circunstancias excepcionales a la que dedica el artículo 45, según explicaron fuentes de la abogacía.
Podrán obtener este estatus los extranjeros que acrediten la permanencia continuada en España durante un período mínimo de tres años, siempre que carezcan de antecedentes penales en España y en su país de origen, cuenten con una oferta de trabajo cuya duración no sea inferior a un año y bien acrediten vínculos familiares con otros extranjeros residentes, bien presenten un informe que acredite su inserción social emitido por el ayuntamiento en el que tenga su domicilio habitual, según fuentes jurídicas.
El principal obstáculo para los residentes que han alcanzado este límite de permanencia en el centro del Jaral estriba en la obtención del contrato de trabajo, según fuentes judiciales. Los inmigrantes que apuestan por lograr la residencia por arraigo deberían tomar contacto con el empresario en la ciudad autónoma ya que la Delegación del Gobierno competente sería la de Ceuta a efectos prácticos, informaron las mismas fuentes consultadas.
Carlos Bengoechea, director del CETI, señaló la existencia de “algunos casos puntuales” pero, según sostienen los interesados, en las próximas semanas cumplirán este tiempo otras personas. El director explicó que la legislación establece que, a partir del tercer año, los extranjeros sin documentación pueden solicitar la regularización en España por la vía de arraigo. “Eso explica y justifica legalmente el periodo de tres años de estancia porque la administración no ha podido resolver un expediente con las garantías de un estado de derecho”, explicó Bengoechea en una entrevista a este diario.
Los extranjeros que viven en el centro del Jaral han manifestado en numerosas ocasiones su descontento por su prolongada permanencia en el CETI, denuncias que hacen referencia a un ‘limbo jurídico’ en el que se encuentran hasta la expulsión en caso de no obtener la residencia o la condición de refugiado.






