Ayer se conoció la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre del ejercicio corriente, que sitúa la ciudad como la autonomía en la que más aumentado la ocupación durante el último año y la que tiene una tasa de paro más alta.
La foto fija de la EPA carece de fiabilidad, como advierte el propio Instituto Nacional de Estadística (INE), pero sigue sirviendo para llenar espacio y hacer valoraciones de todo tipo.
Hace ya diez años que el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, se reunió en Madrid con los responsables del INE para instarles a mejorar la fiabilidad de las encuestas que realiza, ya fuera elevando el tamaño de la muestra o desagregando los datos de Ceuta y Melilla.
En este sentido, se fijaron como objetivos, por un lado, la Encuesta de Condiciones de Vida y, en términos económicos, la Encuesta de Costes Laborales y la referida al comercio.
Una década después, nada se ha avanzado en esa materia, por lo que la ciudad carece de una herramienta valiosa para el diagnóstico propio y ajeno.
La Administración General del Estado tiene también ahí un ámbito de mejora que no entró en el catálogo de medidas incluido en el Plan Integral de Desarrollo Socioeconómico.
Para tomar decisiones es preciso contar con instrumentos de conocimiento científico de los que no es justo hurtar a la ciudad como ocurre actualmente por falta de voluntad y recursos.






