El paso de las horas ha dejado ver ya el estado en que queda el Monte de la Tortuga tras uno de los incendios más graves acontecidos. La misma zona que fue repoblada hace 20 años termina siendo pasto de las llamas.
La Ciudad, de hecho, ya ha informado de que la superficie quemada superará las 30 hectáreas. A nadie se le escapa que se está ante una situación de las más graves en cuanto a siniestros forestales registrados. Defensa, que sigue en su línea de hablar poco y esperar mucho del resto, evitó ayer pronunciarse. Ya lo hizo por ella el propio Gobierno local que advierte de que habrá investigaciones, que el expediente no quedará oculto en un cajón. Ahora lo que importa es garantizar que se ha recuperado la tranquilidad perdida, pero después no habrá que dejar de lado el conocimiento exacto de por qué pasó lo que pasó y qué responsabilidades habrá que pedir. El Seprona de la Guardia Civil ya ha comenzado su trabajo y lo ha hecho tomando declaración a los militares que participaron en las maniobras para, después, inspeccionar sobre el terreno para conocer más detalles sobre cómo se pudo llegar a esta situación.
Los distintos partidos políticos han comenzado a pedir explicaciones, no solo ellos, también los sindicatos como UGT han puesto el dedo en la llaga recordando lo que se han hartado de denunciar: que hacen falta medios, que urge más personal, que el SEIS no puede seguir funcionando de esta forma. De hecho toda el Cuerpo se tuvo que desplegar prácticamente en la zona del incendio. ¿Qué hubiera pasado de surgir otra intervención? Ni hay medios ni personal, algo que debe ser tenido en cuenta (aunque desgraciadamente haya sido por culpa de esta desgracia) para empezar a darle cierto sentido al funcionamiento de un Cuerpo que no se merece seguir en estas condiciones.





