En plena Operación Paso del Estrecho, la situación de la frontera que separa Ceuta de Marruecos está dejando mucho que desear. Largas esperas bajo un calor insoportable cuando ni siquiera se llena aún la explanada que se construyó, de manera exclusiva, para mejorar el paso hacia el país vecino.
Este fin de semana la imagen ha sido lamentable. Tanto sábado como domingo los conductores se han quejado de un paso lento, nada fluido, mientras aseguraban que los carriles para cruzar desde Ceuta al lado marroquí por el Tarajal estaban vacíos.
Esperas que han desquiciado a los mismos conductores, que han llegado a enfrentarse en medio de la explanada acusándose los unos a los otros de no haber respetado el turno de paso. El resto, conformado con su situación, prefirieron aguardar su turno bajo los toldos instalados para este trámite, tirados sobre el asfalto, esperando la hora de poder salir de allí.
¿Qué vamos a dejar para los días fuertes de la OPE? Porque ahora este goteo sólo nos afecta de manera puntual, pero como cada año, es la operación retorno la que colapsa nuestras carreteras y la que provoca las largas colas para poder cruzar la frontera.
Se suponía que esta explanada venía a solucionar todos esos problemas, a tener un espacio, cercano a la frontera, desde donde poder controlar ese paso constante de vehículos.
Por ahora no está funcionando al 100%, por lo que las autoridades competentes deberían estudiar qué está fallando y poner remedio para evitar esta tortura cada vez que se cruza la frontera.






