La administración central ha puesto en marcha todo el operativo para lo que se esperaba: los días críticos de la Operación Paso del Estrecho.
La denominada fase roja. El cierre, ayer, del puerto de Tánger hizo que los vehículos de magrebíes se desviaran hacia la ruta Ceuta, disponiéndose la explanada de Juan XXIII para evitar que haya un colapso en la ciudad e ir filtrando el tránsito de los distintos coches. En el puerto, se llevaba a cabo el mismo operativo. Las unidades de la Guardia Civil desplazadas específicamente al refuerzo de la OPE hicieron los servicios adecuados para garantizar la seguridad en la explanada y en la zona fronteriza, atendiendo además a que se respetara la integridad física de las personas.
La tónica de ayer, a pesar de los continuos embarques, fue la de la fluidez. Pero hay que hacer esta consideración con la prudencia debida ya que las próximas horas son críticas debido a que se espera que pueda haber una importante entrada de vehículos a la ciudad.
Prudencia significa que los ciudadanos sepan comprender que este fin de semana no es igual que el resto, que se van a topar con colas, con retenciones, que si en la medida de la posible se pueden evitar trayectos que puedan provocar un mayor caos, que se haga. La colaboración es clave para que no se produzcan más retenciones de las que, de por sí, pueden provocarse si, como se estimaba en la madrugada de ayer, se desviaba hacia Ceuta el flujo de vehículos a los que se les había cerrado la puerta de salida de Tánger. Que se eviten males mayores depende de todos.





