Hoy se inicia una nueva legislatura. Y por lo tanto, una nueva época debe abrirse igualmente, aunque muchos de los participantes ya sean veteranos en estas lides. Estamos en una Asamblea donde en la práctica hay más de un cincuenta por ciento de nuevos diputados y por tanto de nuevos bríos que siempre hacen falta en cualquier actividad y la política no iba a ser una excepción. Será por supuesto una legislatura diferente, marcada de manera principal por los graves problemas económicos derivados de la crisis que nos azota y a la que todavía no se le ha visto el final del túnel. Y además una oposición con unas inquietudes quizás superiores a la que ha estado durante estos últimos cuatro años. La imagen que se transmita a la ciudadanía ceutí dependerá única y exclusivamente del comportamiento de los veinticinco diputados. Y parece que esos comportamiento ahora se van a mirar con lupa.





