Un estilo distinto. Cuando todavía no se han cumplido dos meses desde que fue nombrado como delegado del Gobierno en nuestra ciudad, Francisco Antonio González Pérez, ha conseguido ya una cosa y es no pasar desapercibido. Desde el primer minuto en que tomó posesión del despacho de la Plaza de los Reyes ha acelerado la velocidad del vehículo y no piensa ni pisar en el freno a pesar de que adviertan la señales que puedan existir placas de hielo. Quiere recuperar el tiempo perdido. Su impronta, la misma que es conocida después de casi treinta años de actividad política, la ha implantado desde el primer minuto. Entiende a la perfección la necesidad de ir de la mano de la Ciudad Autónoma porque es el mejor método para obtener de Madrid los mejores resultados, aunque los interlocutores en la capital tengan el mismo color político. Ni mejor, ni peor que otros que hayan pasado por la Delegación, sino diferente y hace bueno el dicho de que cada ‘maestrillo tiene su librillo’





