Amigos de Juan Hernández Rebollo, todavía director de la prisión de Los Rosales, le homenajearon en un acto cargado de emoción y en el que destacaron su labor por la reinserción y por el buen funcionamiento de la Administración El céntrico restaurante Cala Carlota acogió la noche del pasado viernes un acto sencillo pero con una gran carga emocional. La despedida del todavía director del Centro Penitenciario de Los Rosales, Juan Hernández Rebollo, citó en este establecimiento a funcionarios de prisiones, personas relacionadas con el ámbito judicial, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, asociaciones colaboradoras con la penitenciaría ceutí y con el mundo de los medios de comunicación, todos con algo en común: la amistad con Hernández.
El paso del director cacereño por la prisión ceutí pudo verse recogido en un ‘power point’ con fotos en las que aparecía en distintas actividades que ha impulsado en los cinco años que ha estado al frente de este establecimiento penitenciario, y siempre acompañado de las personas que han trabajado con él codo con codo por el buen funcionamiento de la Administración.
Después, los asistentes a la cena le hicieron entrega de numerosos regalos para que recordara su paso por la ciudad autónoma. Su esposa, Inmaculada Ávila, recibió un ramo de flores porque, tal y como afirmó uno de los asistentes, “detrás de un gran hombre hay una gran mujer”.
Varios asistentes dedicaron unas palabras a Hernández, coincidiendo todos en que ha hecho una gran labor por la reinserción de los internos y en abrir la prisión a las entidades colaboradoras. Además, dijeron que ha sido “una escuela” tanto para los jóvenes funcionarios como para los veteranos, y que ha luchado por mejorar la relación entre funcionarios y reclusos.
En los próximos días, Hernández irá destinado a otra prisión del país para continuar con su compromiso con la Administración, eso sí, siempre recordando su paso por la ciudad autónoma. Mientras, numerosos funcionarios esperan volver a coincidir con él.






