Con el sufrimiento que ha tenido la Educación de esta ciudad durante los primeros tres años y medio de la legislatura, con dos directores generales de Cooperación Territorial que mejor se hubieran quedado en su casa y el cambio que se produce a partir del mes de julio cuando toma posesión el actual director general, José Luis Blanco.
Un cambio de la noche a la mañana. Y el mismo director general apunta gran parte de los méritos en la labor del actual ministro, anterior secretario de Estado de Relaciones con la Unión Europea, Méndez de Vigo, que ha puesto dos condiciones exactas a todo su equipo: diálogo y concertación.
Y esas dos fórmulas son las que han promovido un cambio de la noche a la mañana en la situación de la Educación de Ceuta. No hablamos de construcción de centros escolares, porque ya estaba en marcha la programación de reforma de edificios públicos para convertidos en dos colegios de Educación Primaria o Infantil, ni tampoco para la construcción de un nuevo Instituto, que se ha introducido en el Programa Operativo FEDER 2014-2020, cuyas gestiones finalizaron cuando todavía estaba José Ignacio Wert, sino de entendimiento, de fórmulas para que toda la comunidad educativa: profesores y padres están implicados y participen en el diseño del rumbo. También ha influido en el caso de Ceuta el cambio en la Dirección Provincial del Ministerio de Educación y Cultura, porque no es lo mismo Leon Bendayan que Cecilio Gómez. Enarbolar la bandera del enfrentamiento en el mundo educativo es una locura y parecía que ésa era la consigna que enarbolaba el anterior director provincial.
En el caso de Ceuta se han dado muchas circunstancias, pero, por supuesto, si hubiéramos tenido desde el inicio de la pasada legislatura un ministro como Méndez de Vigo y un director general como José Luis Blanco, desde luego, no hubiéramos perdido tanto tiempo. El mismo Blanco reconoce que Ceuta ha adolecido de planificación educativa y ojalá fuera posible que este director general continuara durante mucho tiempo, porque estamos seguros que trabajaría como comentaba hace unos días la misma consejera de Educación y Cultura, Mabel Deu, para establecer un programa de construcción de centros escolares, para ser previsores y previsibles y que no estamos otros veinticinco años sin que se inaugure el centro diecinueve de nuestra ciudad, ni el veinte, ni el veintiuno e impedir que se imparta clases en algunos barracones.





