No es vender humo destinado a las barriadas cuando quedan seis meses para las próximas elecciones autonómicas, sino continuar con una programación que se inició en el año 2001 con el primer plan de dotaciones en barriadas.
Porque a este Gobierno, en muchas ocasiones, se le ha acusado de invertir en el centro y olvidarse de la periferia, cuando hay multitud de acciones políticas que se han ejecutado a lo largo de estos últimos catorce años. Han sido un total de cuatro planes de barriadas los que se han llevado a cabo y que han permitido la transformación, o al menos la mejora de muchos núcleos de población. Por supuesto que queda mucho por hacer, y este Gobierno es el primero que lo reconoce, pero también se ha ejecutado mucha inversión, que es otra realidad que también debería ser considerada por los partidos de la oposición. A cada uno hay que reconocerle sus méritos, al igual que sus defectos.
El presidente de la Ciudad presentó ayer un nuevo Plan de Dotaciones en Barriadas que cuenta con cien millones de euros y que tiene cinco ejes primordiales y que, en definitiva, atiende las principales necesidades de los barrios ceutíes. Y no ha sido un Plan realizado única y exclusivamente por los políticos, sino donde la participación de los presidente de las asociaciones ha sido esencial, a través de los encuentros que han mantenido a lo largo de los últimos meses con el propio jefe del ejecutivo, Juan Vivas. Ir de la mano con las barriadas es esencial, porque nadie mejor que sus responsables son quienes conocen sus principales deficiencias. Pero también se debe recordar que este escuchar a los presidentes antes de programar ha sido siempre una norma que no se ha saltado jamás.
Sin embargo, una novedad que se ha incluido en este Plan es también un esfuerzo por mejorar los servicios públicos que se prestan en las barriadas de nuestra ciudad. En estos últimos años la calidad de los servicios públicos ha mejorado en toda la ciudad: desde la limpieza, pasando por el saneamiento y el abastecimiento, el entretenimiento urbano y por supuesto el funcionamiento de otros departamento con la mejora de medios técnicos y humanos en Cuerpos como la Policía Local. Pero se quiere dar una vuelta de tuerca más. De manera principal en la limpieza, donde todos reconocen que por motivos que ya se han explicado hasta la saciedad, ha existido un retroceso que ahora se quiere corregir y donde se añade un Plan Juvenil para la limpieza de vaguadas y vertederos, además de una Brigada especial compuesta por noventa hombres que atenderá las grandes urgencias que se planteen.
Pero también se quiere apuntalar la puesta en marcha de la UPAC de la Policía Local, la cual ha sido muy bien acogida y donde se ha demostrado que ha sido un éxito. Tras varios meses de funcionamiento los propios presidentes de barriada han presentado algunas sugerencias que se llevarán a cabo. Y tampoco se quiere dejar de lado la obligación de llevar a cabo un mantenimiento programado y definido, para que las mejoras que se vayan alcanzando no terminen perdiéndose.
Decíamos al comienzo de este comentario editorial que este Gobierno no vendía humo con este Plan para las barriadas. Y no es humo porque ya existen los antecedentes de otros cuatros planes anteriores y además antes de empezar casi el cuarenta por ciento del presupuesto ya se tiene.





