Ha llegado el tan esperado plan de empleo de la Delegación del Gobierno que, cientos de desempleados ansían como agua de mayo, y este año viene con mejoras encaminadas a incrementar la calidad de vida (en forma de trabajo) de aquellos que más lo necesitan y cuyos problemas se han acrecentaado con la latente crisis económica. Desde el Servicio Público de Empleo Estatal se han buscado las fórmulas para ofrecer mayores posibilidades de inserción a los colectivos más vulnerables, y este año se ha hecho hincapié en los desempleados que, rondando entre los 45 y 55 años, se han visto en la calle después de quizá de una larga vida al pie del cañón. Esos son algunos de los grupos que mayores dificultades se encuentran para insertarse en el mercado laboral, pero también los jóvenes, las mujeres o las personas con baja cualificación están inmersos en esta vorágine de la carencia de empleos. El SPEE tiene en cuenta estos colectivos y ha aumentado la puntuación a fin de que en un plazo de dos meses, aproximadamente, más de 1.300 personas dejen de engrosar las tan temidas listas del paro.





