Un inmigrante subsahariano permaneció durante cuatro horas y media encaramado a la primera valla del perímetro fronterizo, mientras que tanto la Gendarmería marroquí como la Guardia Civil estuvieron durante todo este tiempo intentando convencerle para que depusiera su actitud y bajara.
Incluso, la Guardia Civil colocó una escalera en el espacio entre vallas para que no pusiera su vida en peligro. Sin embargo, durante todo este tiempo se negaba y al final depuso su actitud hacia las ocho y media de la tarde, siendo entregado por los agentes a la Gendarmería marroquí. A lo largo de todo este tiempo, a través de las redes sociales, Helena Maleno, representante de 'Caminando sin Fronteras', estuvo señalando que esta persona tenía dieciocho años y que ya había sido expulsado hasta en tres ocasiones mientras había sido menor. Además, adujo que se encontraba herido en los pies. Fuentes de la Guardia Civil consultadas por esta redacción señalaron que en ningún momento se pusieron apreciar heridas en el cuerpo, ni en las manos ni en los pies de este inmigrante, porque de haber sido así hubieran avisado a la Cruz Roja, como hacen siempre y así marca el protocolo, siendo conducido con posterioridad al CETI. Anoche se puso en contacto con este periódico, la catedrática de Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid, Margarita Martínez Escamilla, que encabezaba con su firma el estudio realizado por quince prestigiosos juristas y que publicamos hace unos días, para señalar que desde su punto de vista, la devolución que se había realizado de este joven era completamente ilegal con la nueva reforma que ha entrado en vigor. Desde la entrada en vigor de la reforma, es el primer caso de un subsahariano en la valla, pero no de aproximaciones de los mismos.





