Hoy se cumple un año desde aquel salto masivo que cambió la historia de la migración de las últimas décadas en Ceuta. Un salto que pilló a muchos por sorpresa, sobre todo a los guardias civiles que esa madrugada estaban de servicio en el perímetro fronterizo y que no daban crédito a la marabunta que llegaba hacia ellos.
Intentaron su contención, pero era imposible. Y es que este salto, además de por lo masivo, se caracterizó por el arrojo de sustancias a los uniformados, que dejó a varios agentes heridos. A ellos se sumaron lo inmigrantes que también necesitaron asistencia médica a causa de los cortes de las concertinas, esas mismas de las que se anunció su retirada y que un año después, siguen ahí.
Fue el primer varapalo migratorio a un Gobierno recién llegado, ese mismo que en estos días busca los apoyos para quedarse en el poder. Ese gobierno que días antes recibía con los brazos al Aquarius y que en este caso expulsaba a los inmigrantes por la puerta de atrás, con las denunciadas devoluciones en calientes.
Siempre lo habían negado, pero en esa ocasión, durante esa mañana, las cámaras de El Faro captaron el momento en que los rezagados en el perímetro eran entregados a los gendarmes marroquíes. Ya el Gobierno no lo pudo negar más y las críticas a su política migratoria no hicieron más que empezar. Una política que ha ido dando tumbos y que un año después sigue sin tener una hoja de ruta clara.
Una madrugada que muchos no podrán olvidar y que sin duda fue un punto de inflexión en nuestra ciudad.






