Ceuta ha amanecido este jueves con una despedida. Ha dado el último adiós a José María Jiménez Navas, un hombre justo y socialista acérrimo. El exdirector de la prisión de Los Rosales ha fallecido a sus 85 años en el calor de su hogar.
El querido vecino ha gozado de una vida plena en la que se ha volcado de lleno a su profesión, a sus ideales y a sus seres queridos. Ángel, uno de sus tres hijos, solo tiene buenas palabras para él. Se encargó de que creciera en un ambiente lleno de amor, respeto y cariño.
“Siempre hemos sido una familia feliz”, asegura. Los cuadros dibujados por la mano de José aún cuelgan por su casa. Es uno de los tantos regalos que ha dejado a sus allegados, aunque no es el más importante.
Navas ha entregado a sus hijos un gran legado de valores. “Nos ha enseñado que en la vida hay que ser honesto, coherente y trabajador”, expresa. “Nos dio mucho amor y mucha comprensión, incluso cuando metíamos la pata de jóvenes. Fuésemos malos o buenos estudiantes, siempre estuvo ahí”, comenta.
“Los mosqueos le duraban poco”, asegura. Los altibajos ni siquiera hacían estragos en la fuerte unión que tenía con sus hijos. “Fue un gran padre, un gran esposo y una gran persona”, manifiesta.
“Tanto sus compañeros antiguos como los que coincidieron en sus últimos años guardan un buen recuerdo de él. De hecho, esta mañana, al poco de haber fallecido han contactado con nosotros muchos funcionarios de prisiones”, cuenta.
Ha acompañado a muchas generaciones durante su labor dentro del sistema de prisiones, para el que trabajó durante muchos años. “Los presos le besaban la cabeza cuando lo veían por la calle. Lo hacían en señal de respeto”, menciona.
José María ha dejado una huella imborrable en quienes trabajaron con él codo a codo, ya fuese en la cárcel de Los Rosales, en Lugo o en cualquier otra ciudad a la que fue destinado. “Fue el director de instituciones penitenciarias más antiguo de España en su época”, agrega.
“Era trabajador, afable y justo. Daba cuando tenía que dar y quitaba cuando debía. Era coherente. Siempre decía lo que sentía. Fue un ejemplo a seguir”, recalca. No solo estaba muy implicado con su carrera profesional.
Fue militante del PSOE y miembro de la ejecutiva del partido. Era un socialista convencido. “Nunca se dio de baja”, asegura. Hubo una vida antes de formar parte del funcionariado penitenciario.
Se formó en náutica. Antes de casarse fue oficial de la marina mercante. Preparó las oposiciones para el cuerpo especial y las aprobó. Una vez superada esa prueba y con tres hijos en el mundo, sus inquietudes no cesaron.
Se matriculó en el grado de enfermería. No lo hizo simplemente por engrosar un currículum. Empezó a cursar la formación por su pasión por cuidar a los demás. “Nos dijo que su vocación era ser médico”.
“Ejerció como sanitario en el ambulatorio José Lafont. Lo simultaneaba con su puesto en la prisión de Los Rosales”, narra. No era lo único que lo movía en la vida. Era aficionado a la pintura. “Dibujaba muy bien”, asegura su hijo.
Era amante de Extremadura, en concreto, de donde procedía su familia materna. “Le encantaba estar allí”, recuerda Ángel. Le es difícil escoger una anécdota vivida junto a él. Todo son buenas memorias en su mente, una prueba fehaciente de que José María Jiménez Navas regaló mucho a muchos.
La Ciudad Autónoma de Ceuta ha hecho públicas este viernes 17 de abril, a través…
En un lugar rodeado de montañas, prisionero del mar y del cielo, una sombra gris…
El PSOE de Ceuta ha alzado la voz ante las críticas del Partido Popular hacia…
El magistrado titular de la plaza número 2 de la Sección de lo Penal del…
La Ciudad ha dado luz verde a un ambicioso contrato para la rehabilitación integral de…
El que fuera presidente ejecutivo de Apple, Steve Jobs, tiene una definición perfecta del marketing:…