Es una queja que se viene repitiendo en demasía cuando un crucero llega a nuestra ciudad bien en domingo o cualquier día de fiesta donde la mayor parte del comercio se encuentra cerrado. Desde luego, no se puede decir que no se avisa con tiempo por parte de la Autoridad Portuaria, pero en varias ocasiones, los comerciantes, sobre todo los del centro, han venido a señalar que no merece la pena el esfuerzo de abrir las tiendas, porque son personas que no consumen en cuanto a gasto en tiendas especializadas. Lo cierto, es que ayer el Westerdam, con más de 2.800 personas a bordo, de los cuales más de 2000 eran pasajeros, de nacionalidad estadounidense y británica y más de 800 tripulantes permaneció atracado en el puerto durante diez horas, desde las seis de la mañana hasta las cuatro de la tarde. Y salvo algún que otro comercio en el Paseo de las Palmeras y la ya tradicional apertura en la Avenida Muelle Cañonero Dato, lo cierto es que todo estaban más que clausurado. En una ciudad que se define como comercial por los cuatro costados y donde los empresarios, con razón, que se están quejando de la escasa venida, debido al caos en la frontera, de visitantes del otro lado de la frontera, hay que aprovechar todas las oportunidades. La Autoridad Portuaria está realizando un verdadero esfuerzo con contactos a todos los niveles para incrementar cada año el número de visitas a nuestro puerto por parte de cruceros, sin embargo, siguen sin encontrar una respuesta desde la iniciativa privada.
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