La reapertura de la frontera del Tarajal, todavía parcial, ha traído consigo grandes novedades y más que se esperan. Las autoridades españolas dan por seguro que el tiempo del comercio atípico, contrabando para Marruecos, que presentaba a Ceuta ante todo el mundo con las imágenes de miles de mujeres aplastadas por el peso de los fardos con los que cargaban sobre sus espaldas.
Ahora llega el turno de ordenar también el trabajo transfronterizo. Hasta el cierre de la frontera, cuando se calcula que cada día entraban en la ciudad entre 20.000 y 30.000 personas, existía un campo sin vallar del que se beneficiaban sobre todo los que contaban sin derechos y a bajo precio a quienes venían a Ceuta a buscarse la vida (y en algunos casos a perderla) sin más exigencia.
Entre los pocos que tenían un empleo regularizado (unas 2.500 personas, la inmensa mayoría empleadas de hogar) también eran muchos los que desarrollaban sus trabajos en condiciones muy inferiores a las de otros empleados.
Esa mano de obra barata y quienes la preferían por su precio, sobre todo, también debe ser sustituida por trabajadores tratados y pagados en condiciones. El Área de Trabajo de la Delegación ha establecido que todos los transfronterizos deberán ser retribuidos por al menos el Salario Mínimo Interprofesional, que se eleva a mil euros tras su última ampliación por parte del Gobierno central.
Con esta medida también se pretende, y es un acierto, incentivar la incorporación de desempleados locales a sectores con escasa o nula demanda de cualificación (el perfil de un amplio porcentaje de parados locales) atraídos por remuneraciones más dignas. Ahora toca evitar a toda cosa que prolifere la picaresca y las trampas.







A los ceutíes nos encantaría que en Marruecos haya un periódico que hable bien de nosotros y que denuncie las penurias que pasamos al cruzar Bab Sebta, frontera marroquí, según el faro aquí las porteadores los hemos creado los ceutíes, cuando lo único que hacíamos y hacemos es colaborar en mejorar la vida de nuestros VECINOS y por su puesto la nuestra,le da forma indignante de cargar bultos no hay que olvidar que la otra parte también es culpable, pero lo pasado, pasado está, ahora hay organizar el futuro, eso siempre defendiendo primero nuestros intereses, REPITO, en Marruecos no hay ningún periódico que defienda el mal estar de los CEUTÍES que en su gran mayoría tienen casas y pagan sus impuestos, además de dejar importantes sumas de dinero todos los fines de semana, no merecemos el trato que nos dan en la aduana marroquí, espero que me publiquen este comentario y que no lo censuren, hay que barrer para dentro