Paula, Sara, Aiman y Abdelghani juegan con Manuel a las puertas del Hotel Tryp mientras la gente sube al salón para asistir a una merienda solidaria en su honor. La organizan Mujeres Progresistas, volcadas este año con la investigación de enfermedades mitocondriales como la que afecta a este ceutí de 9 años que no deja de sonreír. “Es bueno, gracioso, guapo y a veces un poco travieso”. Así lo definen sus compañeros de 4º C del colegio ‘Valle Inclán’ donde Manuel estudia. Junto a él, su madre, María Dolores, resume una lucha que se vuelve dura cuando pasa el tiempo y comprueba que su hijo va perdiendo fuerzas y día a día está más cansado. “Se nota y duele mucho, pero luego le ves sonreír, a él y a su hermanos juntos y entonces vuelves a tener fuerzas para continuar”.
Esta semana José, su padre, ha asistido a un congreso donde un investigador ha dicho que ni siquiera uniendo todas las investigaciones que existen hay remedio. “No gusta escucharlo, pero es la realidad, así que seguimos teniendo esperanza y contribuyendo con la ayuda de todas esas personas que se han volcado con la entrega de tapones, de móviles y donaciones y actos solidarios para encontrar el remedio”. Mientras, Manuel es feliz paseando a Luna, la perra de la logopeda, jugando con sus primas gaditanas o disfrutando de su familia cuando todos se reúnen.
Agradecidos tanto a Mujeres Progresistas como a todas las entidades que se vuelcan con la causa, los padres de Manuel saben que no están solos aunque a veces sientan el desgarro de la enfermedad de su hijo menor. “Hay que seguir adelante, hacia atrás ni para coger impulso y todas estas personas que están aquí hoy, los que han contribuido y los que lo han hecho y lo harán nos ayudan en este camino”. Se emocionan al recordar a un compañero de colegio de Manuel que rompió su hucha para entregar el dinero a su hijo. Manuel sigue siendo feliz. Eso es lo que más les importa. A sus padres y a todos.







