‘Tumbando a Monk’ abre el festival de jazz a las 21:30 horas en el Teatro del Revellín Con aires de jazz fusionado llega desde la Tacita de Plata, 'Tumbando a Monk', formación que lidera Pedro Cortejosa, saxofonista que atiende a 'El Faro' para valorar la actuación inaugural del festival de jazz que comienza con el concierto que ofrece el grupo en el Revellín.
–Para el ceutí que no les conozcan mucho, ¿qué le diría?
–Que este es un sexteto de latin–jazz formado en Cádiz, que muestra su admiración y respeto hacia uno de los músicos más influyentes del jazz moderno, Thelonious Monk, un pianista y compositor que fue increíble. Nuestro proyecto consiste en tomar su repertorio, llevarlo a la clave de latin–jazz y añadiendo un toque de tango, de swing, de ritmos africanos y de onda gaditana. El pretexto desde un principio era tocar los temas de Monk, que son simples y complejos al mismo tiempo, lo que demuestra la singularidad de este compositor y rendirle un sentido homenaje.
–Aunque es la primera vez que 'Tumbando a Monk' toca en Ceuta, usted ya estuvo el año pasado actuando en Ceuta con 'SongBook Trío'.
–Así es. El año pasado estuve con mi trío, tocando en el festival, y anteriormente actué en un par de ocasiones de modo que a Ceuta me unen ya lazos personales porque he ido haciendo buenos amigos y siempre que puedo ir, voy con gusto.
–Pero es su estreno en el Museo del Revellín.
–Exacto, las ocasiones anteriores fueron en salas. Nosotros estamos encantados, tocamos una música de concierto, que se puede adaptar a pequeñas salas y a grandes teatros pero preferimos el aroma de los escenarios amplios.
–¿Se puede vivir, o mejor dicho sobrevivir, haciendo jazz en plena crisis?
–Vamos luchando. Es una época muy difícil, el apoyo institucional no existe, la administración te deja de contratar y los músicos estamos empezando a tocar sólo en pequeños garitos y regresando a las viejas tabernas porque apenas hay circuitos en marcha. Los músicos hacemos lo que podemos, algunos damos clases y en la docencia encontramos una vía que aminora un poco los efectos de la crisis.
–No sé si está de acuerdo pero las crisis suelen ser un incentivo para la imaginación y los talentos.
–Pues sí, es verdad que es una época muy creativa porque existe una necesidad de inventar cosas tremenda y todo para poder trabajar y esto da un resultado muy interesante aunque la lástima es que muchos buenos artistas no tienen donde exponer sus obras, sus creaciones.
–¿Con qué banda viene?
–Con un trompetista llamado Eric Sánchez, que es cubano pero que reside en Granada; con el batería, Juan Sáinz, con la percusión, que es para Malick Mbengue; con el bajo eléctrico, que es Javier Bermúdez y al piano tenemos a José María Pedraza.
–¿La voz es para...?
–Cantamos todos, pero un poco más Malick, porque esto funciona como la clave cubana: él recita y los demás contestamos.
–¿Cuánto dura el concierto?
–Hora y veinte miuntos, en un sólo pase.
–Tengo entendido que el directo de la banda es muy bueno.
–Eso intentamos. Gracias. Es una música llena de alegría y muy festiva, los ritmos y melodías enganchan directamente y te hacen que tengas ganas de bailar y no parar. Por otra parte, está la magia de la improvisación, tan cercana a nuestro estilo de música.






