Suelo tratar en mis artículos diversidad de temas porque la curiosidad me impulsa a indagar y reflexionar sobre las numerosas posibilidades existentes para saber más. En este caso, he aceptado la sugerencia de un conocido que me insiste en conocer información sobre unos animalitos que contempla a veces en los techos y paredes de su domicilio. He recogido el guante y pretendo tratar algunos aspectos de los ejemplares por los que muestra interés: la salamanquesa común (Tarentola mauritanica). En realidad, muchas personas sienten aversión y repugnancia por su presencia, pero me parece importante reivindicar sus cualidades positivas, desmentir algunos de los mitos negativos y recoger sus particularidades.
En primer lugar, no deben confundirse las salamanquesas y las salamandras. Las primeras son reptiles y las segundas, anfibios, aunque tengan un aspecto parecido. El presente artículo va a referirse a la salamanquesa común, aunque en nuestro país existe también la salamanquesa rosada. El nombre genérico de la primera es Tarentola – que deriva del de la ciudad de Tarentum, en la Magna Grecia, actual Tarento en Italia– donde es abundante. El específico es mauritanica, derivado de Mauritania, zona norte africana donde también se encuentra.
El origen de su nombre vulgar, salamanquesa, es sumamente curioso ya que procede de la alteración de la palabra salamandra, derivado del gentilicio de la ciudad de Salamanca. La razón se encuentra en la profusión, en la Edad Media, de leyendas populares que eran asumidas por la población. En este caso, la fundación de la Universidad de Salamanca −la más antigua de España− en el siglo XIII, supuso una introducción en el conocimiento del saber. Sin embargo, las creencias populares la identificaron como un lugar donde se enseñaba magia y nigromancia, adivinación con invocación a los muertos. La salamandra, un pequeño animal, al que las mismas creencias populares atribuían poderes maléficos, aseguraban era utilizado con estos fines en la Universidad de Salamanca. Por esta razón su nombre derivó, por asociación con el de la ciudad sede de la universidad, en el actual de salamanquesa.
Se potenciaba el carácter nigromante de Salamanca con la, también popular, tradicional creencia que la ciudad estaba plagada de túneles subterráneos conducentes a la llamada Cueva de Salamanca, fundada por Hércules. En la misma el Diablo impartía la nigromancia, magia, hechicería y prácticas en las que se utilizaba la salamandra a la que asignaban poderes maléficos. Curiosamente, el propio Cervantes le dio protagonismo cómico y humorístico en el entremés La cueva de Salamanca, publicado en 1615.
La salamanquesa común es un pequeño reptil que pertenece a la familia Phyllodactylidae y habita fundamentalmente en países del Mediterráneo, aunque con la movilidad de vehículos y mercancías en actividades comerciales se han extendido por diversidad de países.
Su cuerpo, de 5 a 15 centímetros, es ligeramente aplanado, delgado y con una piel escamosa suave y blanda. La cabeza es de forma triangular más grande y ancha en los machos, unida al cuerpo por un consistente pescuezo. Desde la misma hasta la cola, cubriendo la espalda, dispone de filas de bultos cónicos que dan un aspecto rugoso. Posee cuatro patas robustas y cortas, con cinco dedos cada una, las hembras con uñas, en todos ellos a menudo cubiertas, y los machos solamente en los tercero y cuarto de cada pata. La boca es achaflanada. Los ojos son de gran tamaño y la pupila tiene una estrecha disposición vertical que se expande cuando hay poca luminosidad hasta 150 veces y puede cerrarse para protección de la luz. Son multifocales, enfocando varios puntos indistintamente y con una sensibilidad 350 veces mayor que los del ser humano. Carecen de párpados móviles y utilizan la larga lengua, que es un órgano sensorial, para limpiarlos y humedecerlos.
Habitualmente su color es gris pardusco o marrón, pero varía de intensidad en función de la luminosidad que recibe, desde el gris hasta casi el negro, con manchado claro u oscuro. El vientre es blanquecino y durante el día los tonos son más oscuros, aclarándose por la noche.
Son animales de sangre fría por lo que deben tomar el sol para la regularización de su temperatura corporal y acumular energía calórica.
Su hábitat se encuentra en ruinas, rocas, paredes de piedra, escombros, troncos, acantilados y con frecuencia penetrando en las viviendas, como en el caso de mi conocido. Habitualmente se mueven en el crepúsculo y durante la noche, para sus cacerías, aunque también puede vérselas durante el día.
La salamanquesa tiene la facultad de poder adherirse y caminar por techos y superficies verticales de cualquier material, desafiando la ley de la gravedad. Esta es una de las características que le han conferido, a juicio popular en la antigüedad, un carácter diabólico o de poderes paranormales. Tradicionalmente se pensó que los dedos disponían de una especie de ventosas que permitían la adherencia o que emitían algún liquido pegajoso. Ya a finales de los sesenta el alemán Uwe Hiller, planteó la posibilidad de que la atracción tuviese un carácter electromagnético, según las fuerzas de Van der Waals. En principio esta sugerencia no tuvo mucha aceptación, pero en el año 2000 el biólogo Kellar Autumn y un completo equipo de investigadores norteamericanos, tras estudios científicos, concretaron la explicación. En los dedos se encuentran miles de microscópicos pelos o filamentos, denominadas setas, divididos en otras estructuras más pequeñas llamadas espátulas. Las mismas se aplanan y ensanchan formando una disposición triangular que, aumentando el área de contacto con la superficie de apoyo, establece con la misma una atracción química y electrostática entre las moléculas según lo que científicamente se conoce como fuerzas de Van der Waals. Merced a las mismas el animal puede sostenerse aguantando su propio peso.
Una interesante característica de las salamanquesas es la facultad de regenerar la cola −instrumento de defensa, equilibrio y reserva de grasa− cuando pierden ésta, generalmente de forma voluntaria, mediante la autotomía caudal, como un acto de defensa frente a depredadores. Al quedar la cola desprendida moviéndose dando saltos y sacudidas un largo rato, el agresor se distrae y la salamanquesa huye. Un refrán aplicado a los niños hiperactivos que están continuamente en movimiento, es el siguiente: “Parecen un rabo de salamanquesa”.
La salamanquesa es un animal que defiende su territorio de caza y es muy agresivo, sobre todo los machos en la época de reproducción, frente a otros de la misma especie. Emiten vocalizaciones variadas, chirridos y chasquidos para defender su territorio o para atraer a su pareja en la época de reproducción. Muchos son inaudibles para el ser humano, pero particularmente he tenido ocasión de escuchar alguna grabación de los audibles y tienen variedad e intensidad. Algunos son parecidos a los de ranas o algunas aves e incluso imitando el sonido de sus presas como es el caso de los grillos.
La salamanquesa se alimenta practicando la caza nocturna, acechando a las presas que se acercan atraídas por las luces y farolas. Son animales insectívoros generalmente de moscas y mosquitos por lo que constituyen un eficaz y económico insecticida. También pueden ser bioindicadores de la calidad ambiental y la contaminación urbana según su mayor o menor presencia y salud. Dependiendo de la zona y el abastecimiento de presas no hacen ascos a cucarachas, polillas, mariposas, arañas hormigas, grillos e incluso en momentos de escasez no dudan de practicar el canibalismo, consumiendo otras salamanquesas de menor tamaño.
Las cualidades insectívoras del animal se valoraban en tiempos pasados por los propietarios de las antiguas posadas, que aumentaban el precio de las habitaciones en función de la profusión en número de salamanquesas en sus paredes.
La salamanquesa común se reproduce sexualmente iniciándose con el cortejo que hace el macho atrayendo a la hembra mediante la emisión de sonidos. Se produce el apareamiento, avanzada la primavera y son bastante discretas ya que lo hacen sobre el suelo en completa oscuridad. El macho es bastante efusivo, porque durante el coito muerde a la hembra en el vientre. Curiosamente, la fecundación puede producirse incluso meses después por la facultad de la hembra de poder conservar el esperma masculino en una especie de bolsa.
La hembra realiza la puesta de uno o dos huevos esféricos con la cáscara dura, protegiéndolos en lugares como huecos de piedras, huecos de árboles o escombros y puede realizar varias puestas al año. Cuando el lugar es favorable se concentran puestas de varias hembras contabilizándose de 5 a 60 huevos. El periodo de incubación tiene diferente dimensión temporal ya que depende mucho de la temperatura del lugar, más corta cuando el clima es cálido y oscilando en general entre los 45 y los 70 días.
Al producirse la eclosión las crías rompen el huevo y su tamaño es de pocos centímetros, siendo el crecimiento muy lento. Una particularidad de esta especie −no común en la mayoría animales− es que los padres no ejercen cuidado sobre sus crías. Su periodo de vida son unos diez años en cautividad, pero en estancia silvestre se reduce a cuatro o cinco.
Sus imaginarios poderes curativos −sin ninguna certificación científica− llevaban, según las creencias populares, a su poder para saneamiento de algunos males y enfermedades. Los curanderos incluían la salamanquesa en brebajes y pociones atribuyéndoles poderes antimicrobianos, antioxidantes, cicatrizantes y analgésicos. Aseguraban que podían bajar la fiebre, eran vasoprotectores, diuréticos, laxantes y protectores de la tuberculosis, el asma o el cáncer e incluso de la epilepsia y las picaduras de escorpión.
Sin embargo, las connotaciones negativas han predominado históricamente. Se les ha caracterizado como venenosa y la creencia está reflejada en variados refranes y dichos: “Si te pica la salamanquesa envuélvete en la sabana y vete a la iglesia”; “Si te pica la salamanquesa ya no te sientas a la mesa”; “Si te pica la salamanquesa, coge la azada y hazte la fosa” y la verdad es que no existen glándulas venenosas en su dentición, por lo que son totalmente inocuas. Sí estaba también bastante difundida popularmente la creencia que si te escupían o caían sobre la cabeza provocaban la calvicie o te dejaban ciego. En algunos lugares, como en la región de Murcia, conocen el animal como “pelá”. Es una creencia totalmente infundada.
Otra superstición, totalmente macabra, es que los animales se introducen por los huecos de los oídos, nariz u otros más reservados, sobre todo de las mujeres, cuando las personas duermen y devoran el cerebro u otras partes vitales del organismo.
Tradicionalmente en Extremadura, sobre todo en la zona de las Hurdes, hacen causante a la salamanquesa de una urticaria o enfermedad de la piel que denominan cogío, simbúscalu o encontráu. El origen es una supuesta toxina que portan estos animales que puede contaminar a los seres humanos a través de pisar donde lo ha hecho el animal, ponerse ropa por donde hayan contactado o bañarse en lugares habituales de ellos.
A nivel doméstico circula asimismo la errónea creencia que los tejidos de la ropa en los armarios constituyen un alimento de las salamanquesas, cuando en realidad son unas protectoras de los mismos ya que devoran las polillas.
En la tradición rural de bastantes zonas aparecen leyendas que atribuyen la desaparición de poblaciones de pequeñas aldeas a las salamanquesas o salamandras. Se citan casos como mortalidad de los habitantes por haber asistido a una boda donde en la olla del convite habían caído varios de estos animales o en otros por beber agua de una fuente infectada por ellos.
Valga como ejemplo una tradición oral de Soria: “Por una salamanquesa/se ha despoblado Mortero/ojalá se despoblara/ Cerveriza y Gallinero”.
Debe también reconocerse la contribución a investigaciones científicas de algunas de sus características que pueden desembocar en aplicaciones prácticas de gran valor. La capacidad de regenerar la cola desprendida en las salamanquesas y otros reptiles es objeto de investigaciones científicas. Pueden aplicarse en la medicina generativa que permitirían regenerar la médula espinar en humanos, reparar tejidos dañados, tratamiento de enfermedades degenerativas como la artritis, defectos congénitos e incluso el fenómeno utópico de regeneración de extremidades. Las últimas investigaciones están orientadas a la determinación de los genes que activan la regeneración de la cola, es decir encontrar la receta genética que, implementada en los humanos, permitirían la regeneración de músculos, cartílagos e incluso la médula espinal.
Otra de las particularidades llamativas de las salamanquesas es la facultad de adherirse y caminar por superficies verticales o por los techos. Se ha descubierto, como hemos dicho anteriormente, que es merced a fuerzas electrostáticas llamadas de Van der Waals y precisamente se ha generado un horizonte científico para la utilización de este fenómeno en aplicaciones. La creación de cintas adhesivas de alta permanencia y reutilización, no pegajosas ni originadoras de residuos es una de las posibles aplicaciones.
En la medicina servirían para reparación de vasos sanguíneos, en el ejército o montañismo la dotación de instrumentos con ese poder permitiría escalar con facilidad superficies o paredes verticales. Los ingenieros de la NASA están interesados en dotar de estos mecanismos de adherencia a robots que puedan desplazarse por el exterior de naves espaciales y proceder a la reparación de problemas que puedan haberlas afectado.
En definitiva, aunque tradicionalmente las salamanquesas sean unos animales repulsivos para parte de muchas personas, creo deben suprimirse los infundados mitos negativos sobre ellas y reivindicar los aspectos positivos y beneficiosos que nos proporcionan.
Está considerada como una especie de protección en diversas autonomías y a nivel nacional, de acuerdo con la ley 7/2023 de protección animal se prohíbe −al tratarse de fauna silvestre− la tenencia como animal de compañía, la cría y el comercio en cautividad de las salamanquesas.
El Comité Técnico de Árbitros de Ceuta ha rendido un emotivo homenaje a Francisco José…
Una sofisticada campaña de suplantación de identidad que utiliza el nombre de la Seguridad Social…
La selección de Nigeria ha logrado consolidarse en el podio de la Copa África en…
El Teatro Auditorio del Revellín ha acogido este sábado el espectáculo ‘Más vale solo que…
Según informa el medio nadorcity-com, un marinero marroquí ha perdido la vida de forma trágica…
La UA Ceutí no pudo mantener su racha de resultados, tras dos triunfos seguidos y…