Un juicio encuadrado en lo Penal número Uno y cuya celebración estaba prevista en la mañana de ayer, quedó finalmente suspendido por la incomparencia de un testigo que pudiera resultar clave para esclarecer un caso en el que un ciudadano se enfrenta a la comisión de dos delitos y una falta.
En concreto, por un delito de de atentado contra la autoridad, se le pide cuatro años de cárcel; por un delito contra la seguridad del tráfico, se le podría condenar a otro medio año de prisión así como que se le quitara el permiso de conducción durante tres años; y por una falta de lesiones el Ministerio Fiscal le solicita una multa de 240 euros.
Todo ello sería la consecuencia de unos hechos que se remontan al cuatro de septiembre de 2009 jornada en la que, según el escrito fiscal, el acusado se negó a parar en un control de la Policía Local en Martínez Catena y luego arremetió contra un agente.





