El Ceuta celebró este domingo la gran fiesta del fútbol y lo hizo de la mano de la afición y de los caballas. Fue sorprendente la forma en la que se volcaron los ceutíes para invadir las calles con tal de estar con su equipo, el de su tierra, el que va a jugar en Segunda División.
La alegría compartida se notó en todos, en los futbolistas y en los aficionados. Porque era la fiesta del fútbol, pero también la de la sociedad en general.
Es bueno que Ceuta tenga un equipo jugando en superior categoría. Será bueno para que se hable mucho y bien de esta tierra. Ese sentimiento compartido por todos es bueno para dar alegría a una ciudad que se lo merece.
La AD Ceuta no debe olvidar que ahora le queda mucho camino por recorrer, tiene que esforzarse en mantenerse, en evita que este sueño se apague. Eso será sin duda bueno para todos.
La alegría y la fiesta eran necesarias, ahora queda mucho trabajo por delante, que impere la seriedad y que la AD Ceuta se centre en lo que tiene que hacer, que es mucho.
Ha habido tiempo para las celebraciones, ahora también tiene que haberlo para el trabajo con tal de que este sueño, este ascenso, no pase página en solo uno.






