-
Antonio Carmona presentó ayer su nuevo libro sobre los peñones de Vélez de la Gomera y Alhucemas
El historiador del Instituto de Estudios Ceutíes (IEC) Antonio Carmona presentó ayer en la Sala de Usos Múltiples de la Biblioteca su nueva obra ‘Las Islas de San Agustín y San Carlos de las Alhucemas y Vélez de la Gomera. Siglos XV-XVI’, que ha sido coeditado por los servicios de publicaciones de Ceuta y Melilla y supone el colofón a los estudios de investigación que Carmona ha realizado en el norte de África desde los años 90.
La obra comprende un basto trabajo de investigación, del que el autor confesaba no dar crédito a que fuese suyo. “Creo que me he pasado, cuando lo he visto terminado me he dicho ¿Esto lo he escrito yo?”, comentaba. Han sido años de investigaciones sobre esta pequeña zona en el norte africano, para la que Carmona se ha documentado a través de fuentes principalmente archivísticas. “Ya que por entonces el territorio no estaba dividido en municipios los archivos municipales como tal no existen, ni archivos ni padrones municipales, por lo que toda la información recabada la he documentado a través de los padrones religiosos del archivo de Málaga y en los libros sacramentales. También he tenido que recurrir a archivos nacionales como el eclesiástico castrense y sobre todo en información periodística de la época”, explicaba.
El libro no solo hace un recorrido por las vicisitudes históricas, especialmente militares, que han rodeado los peñones de Vélez de la Gomera y de Alhucemas, sino también profundiza en otros aspectos, que incluyen las causas de sus conquistas, los debates que han surgido sobre su utilidad, tanto a nivel nacional como internacional, la intervención de otras potencias en los territorios cercanos, su especial administración y además, el análisis de los comportamientos sociales y demográficos en lugares tan pequeños y cerrados.
Carmona ha dividido la obra en dos partes. A lo largo de la primera analiza una sociedad atípica, tanto en los aspectos históricos y políticos como en las vicisitudes sociales que se desarrollan desde la conquista. Por su parte, la segunda tiene un tinte más social, profundiza en un estudio de las poblaciones que habitaban en estos lugares cerrados. Cómo vivían, cómo convivían, cuál era el papel de la iglesia, característica que abarcan un gran estudio antropológico.
El autor confesaba que durante la investigación ha habido algunos aspectos que han suscitado su curiosidad. “Me ha llamado enormemente la atención cómo estos presidios pueden seguir siendo españoles a pesar de haber sufrido tantos embites de la naturaleza y amenazas de conflictos”, afirmaba.
Éste es el segundo libro que se publica sobre la zona, por lo que puede atraer la atención del lector y presentarle uno de los puntos de nuestra geografía más olvidados.






